Susana Rinaldi: "El tango no habla del ayer, sino de siempre"
EXCLUSIVO La cantante conversó con DiarioShow.com y aseguró que ser consciente de su edad "no la hace sufrir" porque le parece "interesante". ¡Leé todo en la nota!
@perez_daro
"No es lo mismo escuchar tango que escuchar al tango", dice Susana Rinaldi desde su casa, respetando la cuarentena y reflexionando sobre la necesidad de entender qué es lo que nos pasa. Según cuenta en charla con DiarioShow.com, la analogía no sólo sirve para analizar el canto popular y el arte, sino que puede extenderse a nuestra sociedad y el momento de crisis que vivimos.
"Es una tontería decir que te llevás mal con el aislamiento, porque todo el mundo la pasa igual. Es una situación que, por inesperada, es imposible no compartir con el resto. Es un tiempo que nos permite pensar muchas cosas, elaborar la cabeza como para pensar ¿qué hemos hecho para merecer tanto mal?, cómo decía una obra de teatro. Hemos hecho más de una cosa mal y desentonada, como para calificarla de alguna manera", explica Susana.
El análisis que hace tiene que ver con que no sólo basta hacer lo correcto y quedarnos en casa, sino que "necesitamos estudiar qué sucede dentro nuestro y con nuestro entorno, cuestionarnos cosas". "Si bien uno cree que no merecemos tener que vivir esto, este momento es más válido de lo que podríamos pensar si entendemos que necesitábamos que algo así nos ocurra para cuestionarnos cosas. Creo que es interesante lo que la naturaleza nos pone por delante para aprender un poco. Sea lo que fuere", reflexiona.
“Es una tontería decir que te llevás mal con el aislamiento, porque todo el mundo la pasa igual”
Más allá de lo que presta como opinión, Rinaldi sabe que su forma de ver las cosas tiene que ver con este momento de su vida en particular. "Por la edad que tengo, yo ya había empezado a transitar un derrotero que me llevaba todos los días de mi vida a pensar sobre lo que hacía o dejaba de hacer. Me di cuenta de lo importante que es tener 84 pirulos y no desautorizarlos, no tenerlos al divino botón. Darles razón de estar y haber llegado a esta edad. Ahora sé que estoy más cerca del otro lado que antes. Igual es algo interesante, no me hace sufrir, me hace pensar en las cosas que viví", analiza y desdramatiza sobre esta instancia de la vida.
Según su experiencia, el secreto no es mirar hacia el futuro. "Es acá, antes y ahora, porque no podemos decir que pasará después, sería demasiada pretensión. Uno lee sobre la gente que se va, y estoy segura de que esa gente no pensaba en irse de este mundo hace 15 días. Es todo una sorpresa, pero sin frivolidad. Nos vemos a nosotros mismos y siento que no hay que asustarse demasiado. Una de las mejores cosas que nos pueden pasar es confiar en el otro tal como en nosotros mismos. Confiar en el otro nos hace mejores personas", revela.
"Me di cuenta de lo importante que es tener 84 pirulos y no desautorizarlos, no tenerlos al divino botón"
Y aquí vuelve sobre la metáfora arrabalera, explicando: "El tango nos hace preguntarnos sobre nosotros mismos y sobre los otros. Lástima que muchos artistas cantan siempre lo mismo, y cuando terminaste de conocer ese tango, ese lugar común, no te interesa nada más. Yo cuando armo mi repertorio, lo pienso desde el lugar de lo nuevo y lo que sigue vigente. Así es la vida, hay que tomar lo del momento y dejar cosas atrás. Se dice que el tango es nostálgico, pero en realidad no habla ni de ayer ni de ahora, el tango habla de siempre. Por eso digo que una cosa es escuchar tango y otra escuchar al tango, y esa es la diferencia que podemos hacer también sus intérpretes".
¿Hay fecha límite para su voz? "Si todavía subo a un escenario es porque siento que la voz me acompaña y eso me anima a asumir estos desafíos", concluye la artista. Y vaya si la acompaña...



