Darío Vittori, 20 años sin el tano de oro
Fue un intérprete de particular llegada popular. Catalogado por un sector de la crítica como actor representativo del entretenimiento "comercial". Leé la nota.
@Rfilighera
Darío Vittori partió en gira definitiva a los 79 años, aquejado de un cáncer de próstata y otras afecciones de salud que lo mantuvieron alejado de la profesión por un prolongado tiempo. Precisamente, el 19 de enero pasado se cumplieron 20 años de su muerte, cerrándose, de esta manera un capítulo de oro de la industria del espectáculo y el entretenimiento.
En efecto, aquel 28 de noviembre del 2000 permanecía internado en el Sanatorio Mitre con "pronóstico reservado", aunque una ligera evolución determinó, por aquel entonces, que regresara a su casa, aunque, los inconvenientes se acentuaron y debió ser hospitalizado, otra vez, en enero.
TREMENDO TRABAJADOR
Con algo más de medio siglo en la actividad teatral, televisiva y cinematográfica, fundamentalmente, en el género de la comedia, Dario Vittori plasmó, a puro tesón, un lugar de reconocimiento en el ámbito de la actuación.
Y según sus propias palabras, a los 16 años, dio inicio a su brillante carrera donde se dieron cita alrededor de 900 comedias. Más allá de su ineludible vocación, Vittori se ufanaba de haber cambiado 70 veces de oficio. Por otra parte, subrayaba como dato particular, que durante 28 años representó una comedia por semana en la órbita televisiva.
Precisamente, en el recuerdo quedará siempre presente "El teatro de Darío Vittori" que se podía apreciar, con gran nivel de audiencia, los sábados por la pantalla de Canal 9. Desde el canal liderado por el Zar Alejandro Romay, el "Tano de oro" nos regalaba toda una serie de personajes cancheros o vividores, propios de la fauna porteña de aquellos años, los que personificaba, siempre, junto a su yerno, el popular actor José Luis Mazza.
Ese mismo público también supo disfrutar de varias de sus películas como "Subí que te llevo", apuntalando el protagonismo del inolvidable Sandro, en 1981. También estuvo en "Bloom", "Lo prohibido está de moda", "Los chantas", entre otras, varias de ellas dirigidas por el realizador Enrique Carreras.
ROLES Y RAÍCES
En tanto, su película post mortem fue "Lo que buscas es amor", dirigida por Sandra Beatriz Gugliotta y con un elenco que se integraba con los aportes de Valentina Bassi y Fernán Mirás. La historia, precisamente, estaba centrada en una chica de barrio que iba a buscar su futuro, sus sueños y quimeras en Italia. Vittori personificaba al abuelo de Valentina Bassi, logrando una actuación que fue muy elogiosa por la crítica de ese entonces.
IMPULSOR DE LA TEMPORADA
Pero, otra de las facetas fundamentales de su trayectoria, radicó en su carácter de pionero en un tema determinante de la actividad escénica de nuestro país. Fue uno de los propulsores de la actividad teatral en los centros turísticos durante la temporada veraniega.
En relación a las obras denominadas "comerciales" que realizó, durante tantos años, en aquellas inolvidables temporadas, Vittori había afirmado en 1990: "Es sin duda el género picaresco el que tiene más que ver con el burlesque y que, a su vez, contiene elementos característicos del vodevil y, por sobre todas las cosas, del denominado frívolo y que viene a ocupar el lugar dejado por el género revisteril. Hay que tener en cuenta, que los empresarios no pudieron sobrellevar los grandes insumos que exigía ese rubro y apostaron, en consecuencia, más hacia la comedia musical".
LA COMICIDAD
Respecto al denominado "teatro serio", Vittori señalaba que "todos los rubros son importantes en el universo del espectáculo. El teatro pensante es valioso para la cultura 'culturosa' y el que hago yo, también lo es, ya que no renegamos de ninguna instancia en la materia. Que cada uno haga su género. A mi la gente que me viene a ver va a encontrar risas y entretenimiento y esta circunstancia se refleja, sin lugar a dudas, en la boletería".
Sin embargo, el reconocimiento desde los estrados oficiales de la cultura no se hizo esperar y, a fines de los años 80, fue convocado con bombos y platillos para personificar en el teatro Cervantes, una de las obras magistrales de don Armando Discépolo: "Cremona". Al respecto, señalaba: "Entiendo que es uno de los últimos clásicos que puso el Cervantes con entradas totalmente agotadas en todas las funciones. Esta labor ubicada en el contexto de un teatro dramático y clásico tuvo una gran repercusión popular. Por otra parte, el grotesco siempre ha sido un género que tuve la suerte de manejarlo muy bien. Yo ya había realizado el rubro dramático desde los inicios de mi profesión porque conocía todos sus códigos". Y sentenció a modo de declaración de principios. Me gusta hacer de todo arriba de un escenario, pero poder hacer reír y entretener a la gente con buenas armas forma parte de mi verdadera vocación y de mis genes".
TEATRO Y FAMILIA
Nacido el 14 de setiembre de 1921, Melito Darío Espartaco Margozzi, conocido en el mundo del espectáculo como Darío Vittori, se casó con Pierina, en 1945. De esa unión nacieron tres hijas: Claudia, quien contrajo matrimonio con el actor José Luis Mazza; Liliana y María Cristina y un legado de nietos como Carla, Gastón, Ignacio, Renata, María Eugenia, Nahuel, Bárbara y María Eugenia. Y la proyección familiar continuó con los bisnietos del actor, Magdalena y Felicitas.
Hijo de un inmigrante italiano, Attico, siempre creyó en la familia unida y numerosa. A Pierina la conoció porque era vecina suya en el barrio. Ella era la hija de un peluquero y él hijo de un carnicero. Pierina vivía en Quintana y Montevideo y Darío, a la vuelta, por Rodríguez Peña. Durante la infancia se consideraban, ambos, plenamente rebeldes. Pierina recordaba que por esos días afirmaba que "bajo ningún aspecto me voy a casar con su hijo, don Attico, le tengo rabia". Sin embargo, el enamoramiento pudo más y triunfó, inevitablemente, el amor. Entonces, los jóvenes alquilaron un departamento en la avenida Quintana y, luego, una casita en la calle Virrey del Pino, en Belgrano. Darío contaba con un trabajo en Motores Marelli cuando todavía no había definido su objetivo profesional. Por otra parte, las pastas , siempre, se constituyeron en el eje central de su convocatoria familiar. Además, Víttori fue un creativo cocinero que hacia degustar sus grandes platos, también, a sus amigos y a varios periodistas. "Crónica", como no podía ser de otra manera, fue testigo presencial, en definitiva, de las inmejorables condiciones culinarias del actor.
SU ÚLTIMA OBRA
Luego del alejamiento de su labor televisiva, Darío Vittori apostó a una trayectoria más personal en todo sentido y el teatro se convirtió en su ámbito de proyección más requerido. Su último trabajo en el escenario fue "El último ángel", que realizó en enero de 2.000, en el teatro Regina, acompañado por el actor Pepe Monje. Alejado del rubro de la comedia que tantas gratificaciones le había dado, Darío se internó en una historia argumental que intentaba mostrar las contradicciones éticas de todos los dogmatismos, independientemente de la religión a que pertenecieran. El personaje de Vittori exponía, según su criterio, que la búsqueda fundamental de toda iglesia, sin distinción de credo, radicaba en que el feligrés intentara comunicarse con su Dios.
Por R.F.



