El desconsuelo de Elba Marcovecchio, a una semana de la muerte de Jorge Lanata: "No puedo más..."
La esposa del recordado periodista, que luchó por su vida durante más de seis meses internado, rompió el silencio y dio una importante declaración a la prensa. Mirá el video, en la nota.
El 30 de diciembre, el mundo del periodismo se despidió de uno de los profesionales más importantes de la Argentina: Jorge Lanata. A sus 64 años, el conductor de “Lanata sin filtro” (Radio Mitre) llevaba seis meses internado y sufrió una serie de complicaciones en su salud que condujeron a su muerte. En medio de la angustia y el dolor, su esposa Elba Marcovecchio se había negado a hablar con los medios, si no hasta este lunes 6 de enero, que se animó a expresar su desconsuelo.
“No puedo despedirte… No puedo soportar que sea verdad”, había escrito Elba Marcovecchio en su cuenta de Instagram, al día siguiente de que se conociera la triste noticia. La abogada quedó viuda a tan solo dos años de haberse casado con el periodista, y la pérdida fue tan arrolladora que optó por guardar silencio unos días. Ahora, el cronista de “Puro Show” (El Trece), Alejando Castelo, la encontró saliendo de su trabajo y le consultó cómo se siente y qué le gustaría decir.
“No puedo hablar. Lo único que quiero decir y lo dije la otra vez, es que Jorge amaba a su público. Él sentaba a nuestra mesa, en un restaurante, a quien se acercara. Y eso es importante para la gente que expresa su dolor. Jorge los ama”, expresó Elba, con la voz quebrada.
“Nada más. No puedo decir más nada. Es eso solo para la gente porque merecen saberlo. Otro día hablo, pero no puedo hablar”, agregó, en el programa que conducen Pampito y Matías Vázquez. El ciclo de espectáculo se encontraba de estreno en el canal del solcito.
La abogada lucía una expresión de tristeza en su rostro, llevaba la cabeza gacha y tapó sus ojos con unos lentes oscuros de sol. Ante la consulta del notero sobre si tuvo la posibilidad de hablar, o piensa hacerlo, con las hijas de Jorge Lanata (Lola y Bárbara), Elba Marcovecchio cerró: “Basta, de verdad. No puedo más”.



