FARÁNDULA

Fede Bal reveló cómo fue el curioso velatorio de su padre, Santiago: "Con Whisky, vedettes y música..."

El actor contó los singulares detalles de la despedida. Afirmó que organizó una fiesta con vedettes y Frank Sinatra, tal como su papá lo hubiera querido. Conocé su emotivo relato.

La despedida de un ser querido es un momento íntimo y único, que cada familia transita a su manera. Mientras muchos eligen el recogimiento y el silencio, otros deciden honrar la vida del que se fue con la misma intensidad con la que la vivió. Es el caso de Fede Bal, quien, luego de haber revelado aspectos controvertidos de su personalidad, ahora conmovió al compartir los detalles del singular velatorio que organizó en su memoria, tras su muerte en 2019, privilegiando la celebración por sobre el llanto, como un último y fiel homenaje a su esencia.

Fede Bal reveló cómo fue el curioso velatorio de su padre, Santiago

 

Fede Bal sorprendió a todos al contar cómo vivió el velorio de su papá, el recordado Santiago Bal. El actor decidió homenajearlo con una verdadera fiesta, rodeado de vedettes, bailarinas, música y whisky. "Cuando se muere, ¡hice una puta fiesta! Dije: se murió, ahora vamos a celebrar. Porque es lo que él hubiese querido", confesó Fede, emocionado y entre risas.

Según relató, la despedida fue todo menos tradicional: "Pusimos Frank Sinatra en un velorio completamente festivo. Entraban vedettes, entraban bailarinas, Moria Casán gritando". También recordó que su papá siempre fue un personaje intenso, que "amenazaba mucho con morirse" y que en su casa la muerte se vivía con humor. Por eso, cuando llegó el momento, Fede no dudó en armar una celebración a la altura de la historia familiar. 

"Compré dos botellas de whisky que le gustaba a él, puse un parlante con música y estaban mis amigos todos". "Con mamá nos abrazamos, cantamos, bailamos y lo supimos dejar ir en un contexto de mucha alegría y él se fue muy feliz", aseguró.

Al final del camino, la forma en que una familia despide a quien parte es el último acto de amor y el testimonio más elocuente del vínculo que los unía. No existe un manual, sino la búsqueda de un consuelo que sea genuino. El caso de Fede Bal es un ejemplo extremo pero conmovedor: transformar el dolor en un festejo no fue una falta de respeto, sino la máxima muestra de respeto hacia la figura excéntrica y vital de su padre. Fue, en definitiva, honrar su legado con una despedida que fue pura poesía familiar, un último brindis en el que la tristeza no tuvo lugar.

 

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