La columna de Luis Ventura: Josecito, un vacío difícil de ocupar
TE LO DIGO YO El periodista reflexionó sobre el fallecimiento del hermano de Mirtha Legrand, quien dejó un gran vacío en sus allegados. Los detalles, en la nota.
@Luisventurasoy
La partida de José Antonio Martínez Suárez no fue una despedida más. Porque Josecito, así lo llamaban sus afamadas hermanas, era uno más de los argentinos heroicos que día a día, y siempre, salen a construir con acciones y proyectos la patria, nuestra patria, desde el silencio y el compromiso.
Pero no lo hacía para los diarios ni para los medios, no vivía jactándose de todo lo que promovía desde la humildad, el respeto y la invisibilidad. Si se lo conocía mucho, era más por lo que Mirtha Legrand, la estrella de la familia, decía en sus históricos almuerzos y comidas televisadas que por lo que saliera a divulgar o difundir. Porque Josecito nunca fue de los que hacen cinco y promocionan cien. Era de los espíritus recatados que, cuando brillaban sus hermanas por la popularidad y el carisma que irradiaban, él lo disfrutaba desde un paso al costado o en el fondo de la fila.
Bastión invalorable del cine argentino, creador de todo lo que pudiera emitirse por una pantalla grande o chica. Creador de cientos de festivales cinematográficos, docente infatigable y gran maestro de la vida. Personalidad imprescindible de la cinematografía internacional, era permanente fuente de consulta de los grandes realizadores mundiales, y sin embargo nunca dejó de trasladarse en colectivo, subte y tren con su gastada tarjeta Sube, que era una especie inseparable de herramienta infaltable de trabajo.
Era el primero en llegar y el último en irse sin necesitar ponerse como ejemplo de nada, porque sus actos lo erigían como un hombre íntegro, sano y probo. Hoy Chiquita y Goldie Legrand lo lloran y lo extrañan. Sabían que su hermano libró una ardua batalla con la muerte para quedarse con la vida. Pero la neumonía infecciosa que lo invadió hasta superarlo se lo llevó. Su sobrina nieta, Juanita Viale, con todas las diferencias generacionales y a pesar de su gran rebeldía con otras culturas, lo distinguió por su caballerosidad, su grandeza y la libertad que tuvo en su vida y su profesión. Como también recordó celebrando con un brindis con copas de leche, su bebida, su despedida.
Para Mirtha Legrand, que ya no tendrá la mirada y la voz de Josecito: “se fue un grande de verdad”, aunque yo creo que ella lo sentirá mucho más, porque se fue su amado hermano. Te lo digo yo.



