No todo es plata, se nota el talento

TE LO DIGO YO El periodista de espectáculos reflexionó sobre el emocionante film que realizó Fede Bal junto a Santiago antes de que muriera. Los detalles, en la nota. 

@LuisVenturaSoy 

Cuando me invitaron a ver una función privada de la película “Rumbo al mar”, nunca imaginé las cuerdas de la emoción que esa historia movilizaría en mi espíritu. Me fui llorando como una criatura, quizás avergonzándome de que un grandulón experimentado del gremio fílmico pudiera quedar tan impactado por un libro simple, previsible de amor, pero tan bien hilvanado, dirigido y actuado en ese largometraje que compusieron Santiago y Federico Bal, como padre e hijo, con el aporte medido y justo de Anita Martínez y Zulma Faiad.

Y la conclusión es que para contar y filmar una película no todo es plata. Que sí es importante, porque te aporta todo tipo de recursos extras. Pero con un poco de talento también alcanza y se puede lograr un gran trabajo.

La trama de “Rumbo al mar” narra la historia de una familia en la que un padre al que sólo le queda un mes de vida, se sincera con sus hijos, lo que quiere de los días que le quedan por recorrer hacia su muerte.

 Santiago Bal y Fede Bal.
"Rumbo al Mar" refleja el último tramo de la vida de Santiago Bal, un pare al que solo le queda un mes de vida y disfruta de sus días con su hijo. 

Y en ese relato básico de cualquier familia en la que una hija meritoria, profesional y ejemplar descubre que su padre ,en una instancia crucial de su existencia se preocupa más por pasar tiempo con su otro hijo, atorrante, ausente, falible y cuestionable, que con ella, empieza un camino irreversible que sacude el alma y el corazón.

Porque ahí empezarás a replantearte los mandamientos y los preceptos que tus mayores te inculcaron en cuanto a los valores de padres e hijos. Y en algún momento te darás cuenta de que eso que estás viendo y escuchando a vos ya te pasó y sabrás lo que viene después del momento que te toca percibir, porque esa película a vos ya te la escribieron y lo viviste bajo tu piel y con otra vida, la tuya. Con “Rumbo al mar” sentí que me desdoblaba para masticar y desmenuzar la película como periodista, pero también que me ponía en los lugares de Santiago como padre y de Federico como hijo para emocionarme hasta las lágrimas con lo que nos toca surfear a la hora de vivir y, por qué no, también, de morir.

Rumbo al Mar
Santiago y Fede Bal emocionaron a todos en "Rumbo al Mar"

"Sentí que me desdoblaba para masticar y desmenuzar la película como periodista y me emocioné hasta las lágrimas"

La película tiene un final inesperado, como si fuera un cachetazo al sentimiento, y a la hora de salir de la sala elegí quedarme sentado un rato más en mi butaca mientras todos se retiraban y no terminaba nunca de enjugar mi última lágrima de emoción. Me había gustado y mucho, y al analizar la estructura del largometraje me di cuenta de que ese efecto se había logrado con poca inversión. Casi sin plata y como mucho talento y creatividad. Por eso lo quería distinguir y decir que el dinero no siempre te asegura buen cine. Lo importante es lo que cuentes y cómo lo hagas e interpretes. Te lo digo yo.

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