Sergio Lapegüe: “Mi familia me confesó que pensó en la muerte”
Después de estar 21 días internado, el reconocido conductor contó todos los detalles del calvario que vivió al contagiarse coronavirus. Leé todo.
Sergio Lapegüe fue una de las figuras de la farándula argentina que se contagió coronavirus y atravesó un verdadero infierno al estar 21 días internado y en terapia intensiva en el Sanatorio Juncal, en Temperley. Después de volver de sus vacaciones en República Dominicana junto a su familia, el periodista dio positivo tras estar en contacto con un amigo y también le transmitió la enfermedad a su hija Micaela.
El conductor atravesó todos los estados durante su hospitalización: recibió plasma, oxígeno y también lució un Helmet, un innovador casco que lo ayudaba a respirar. Sin embargo, después de regresar a su puesto como conductor en la pantalla de "Noti Trece", el periodista contó todas las sensaciones que sintió.
“La pasé muy mal, con mucha angustia. Fue tocar fondo. Mi familia me tiraba buena onda, pero cuando volví me confesó que pensaron en la muerte”, comenzó en el programa "Por si las moscas", en Radio de La Ciudad/ Once Diez al revelar los terribles pensamientos de sus seres queridos.
“Mi familia recibía los mensajes del médico que eran ‘estamos levantando el nivel de oxígeno’, ‘estamos tratando de sacarlo’, y cosas así. Yo en un momento creí que volvía a mi casa con el oxígeno, que nunca iba a volver a respirar como siempre”, agregó.
Lapegüe se refirió a los distintos estados a los que se enfrentó: “La cabeza vuela por la fiebre y por el miedo. Yo no lo podía creer lo que me estaba pasando. Realmente no sabía si iba a salir. Los médicos me dijeron que me salvaron de milagro”.
Además, recordó los primeros síntomas que manifestó: “Como periodista quizás decía ‘tantas camas ocupadas, tantos infectados, tantas personas fallecidas’. Y de repente cuando te toca a vos te das cuenta lo fuerte que es. Yo ingresé bien, apenas con una molestia, un poco de temperatura. Tengo 56 años, siempre hice deporte y nunca pensé en lo que me iba a pasar, pero realmente estuve muy mal”.
“Todos los días grabé videos, al menos 30 segundos cada día, para recordar lo vivido y escribir un libro, porque la mente después estas cosas las bloquea", reveló sobre la motivación que siguió para mejorarse.
“Tenía fiebre todos los días y empeoré, y llegué a terapia intensiva. Arranqué con la bigotera, después la cánula de alto flujo y a lo último el casco que es lo que me salvó la vida. Estuve 21 días acostado. Comía y me agitaba, levantaba los brazos y me agitaba. Las consecuencias son muchas y de a poco voy haciendo trabajo kinesiológico porque perdí 6 kilos”, cerró muy emocionado por su recuperación.



