El duro testimonio de Leticia Brédice sobre su adicción a las anfetaminas: "Pesaba 40 kilos y me seguía viendo gorda..."
La actriz habló como nunca antes de sus problemas alimenticios y de cómo la llevaron a hacer dietas y a consumir pastillas para adelgazar. Enterate más, en la nota.
Leticia Brédice abrió su corazón y compartió detalles poco conocidos de sus primeros pasos en el cine y la televisión. La actriz, reconocida por títulos emblemáticos como "Nueve Reinas" y "Cenizas del paraíso", reflexionó sobre la época en la que comenzó su carrera, dejando entrever cómo en los 90 Argentina tenía un estándar muy rígido y estricto sobre el cuerpo de las mujeres. “Con terapia, aprendí a quererme”, aseguró la artista.
“La comida es una fuente de placer para todos, ¿pero qué pasa cuando se transforma en una fuente de problemas? Yo pesaba 40 kilos y me seguía viendo gorda”, comenzó diciendo Brédice en diálogo con Karina Mazzocco en “A la tarde” (América TV).
La actriz recordó que, con tan sólo 20 años, su debut en la pantalla grande implicó escenas de desnudez que le generaron inseguridades: "En mi primera película salgo más tiempo desnuda que vestida. De ahí todos mis problemas con el cuerpo", confesó.
Acto seguido, relató uno de los peores momentos de su vida, cuando consumía pastillas para adelgazar: "Quería seguir tomando anfetaminas. Es una adicción muy difícil de sacar, te quita la concentración, la autoestima. Empieza la mentira, le decís a todos que comés, la comida la tirás, muchas mujeres vomitan. Con las anfetaminas sufrí muchísimo tiempo, me parecía que era la solución para que yo trabaje y se valore mi vocación, mi talento, mi cara y mi cuerpo".
“Pasó mucho tiempo hasta que pude entender que era mi salud mental, un vacío en el pecho, desear que me quieran por el afuera, no por mi alma, solo me importaba lo que veían los otros”, reconoció la artista, con la emoción a flor de piel.
Leticia Brédice también subrayó cómo los estándares de belleza actuales continúan generando presión sobre las mujeres sin importar la edad: “Hoy veo mujeres de 40, 50 y 60 con cuerpos anoréxicos, cuerpos flaquísimos, no dentro del espectáculo, en cualquier lugar. Nenas con las rodillas chiquititas, con el cuello delgadísimo. Empezás a esconderte y a enojarte con todos los demás. Es el mundo contra mí, es lo que demás quieren ver y lo que yo no soy”.
“En los 90, si yo llegaba a decir esto era una vergüenza, y venía de años atrás, las actrices decían: ‘No digas que tomas anfetaminas’. Me acuerdo de que no se vendieron más porque mataron a muchas personas y no las pude conseguir más, gracias a Dios. El trastorno alimenticio que a mí me empezó a dar de ansiedad, de no conectarme, de no poder pensar, de no tener paciencia, no tener tolerancia, no ser yo, empezó a aflojar cuando no empezaron a haber anfetaminas, cuando empecé a ser yo. Y ahí me la tuve que bancar”, narró.
Hacia el final de la nota, la actriz rememoró cómo, en esa época, incluso sus allegados la presionaban para conservar cierta imagen: “Y tenías que aguantar que un familiar te diga eso y te diga: ‘No te comas toda la pizza, o no comas todos los fideos, vamos, vos sos actriz’”.



