El pedido íntimo de Fede Bal a Evelyn Botto que consolidó su amor: "Estar con la piel desnuda delante de alguien..."
En medio de un gran momento personal y profesional, la locutora reveló el gesto de su novio, que marcó un antes y un después en su romance. Una situación secreta que derribó barreras.
El vínculo entre Fede Bal y Evelyn Botto avanza viento en popa. Después de semanas de rumores, apariciones esquivas y señales que alimentaron el murmullo en la farándula, la locutora y el conductor no solo confirmaron su noviazgo, sino que anticiparon que darán un paso muy importante antes de que cierre el año. Evelyn se animó a contar el momento exacto en que la relación se afianzó, un detalle que involucró dejar de lado las máscaras, literalmente.
En una charla sincera para el ciclo “Otro lugar” de Eial Moldavsky, Evelyn contó el fuerte gesto que tuvo Fede en la intimidad. Todo comenzó con una invitación a quedarse a dormir, algo fuera de lo común para ella. “Me maquillo bastante todos los días y para las citas también. Como nunca me quedo a dormir, me pasó que él me invitó a quedarme. En las citas siempre estuve maquillada. Y en las noches que me quedé a dormir, me quedé, maquillada”, confesó con una sonrisa. La situación generó una encrucijada íntima que la tomó por sorpresa: “De golpe también para mí me tenía que sacar la máscara. Y yo, ‘¿qué, esa intimidad?’”.
Fue Fede quien, con una delicadeza que a ella le conmovió, abrió la puerta a un nuevo nivel de confianza. “En un momento me dijo, ‘estoy para que te traigas tus productos de skincare y te prepares para dormir’”, relató Botto. Ese ofrecimiento, sin embargo, la confrontó con sus propias inseguridades. “Me rompió un poco porque me estaba invitando a sacarme la máscara. Cosa que yo… nací hace muchos años, llego con esta magia, esta fantasía. No quiero romper la fantasía”, admitió.
El resultado, no obstante, fue una liberación profunda. Al verse frente a él sin la armadura del maquillaje, Evelyn experimentó una comodidad inesperada. “Estar con la piel desnuda delante de alguien, por lo menos para mí, que mis marcas y esas inseguridades, lo que se espera de una piel… y me sentí muy cómoda”, reveló. Un sentimiento que luego reforzó al analizar el gesto de su novio: “Me sentí muy cómoda. Qué bueno ese gesto que tuvo él. Que él lo detectó”.
La anécdota, que empezó con ternura, terminó con una chicana cómplice que dejó en claro el humor y la naturalidad que ya reinan en la pareja. Evelyn cerró el relato con una observación práctica y graciosa: “Y además no es solo que esté cómoda, sino también, porque ¿cuántas sábanas más me vas a cagar vos?”. Un detalle íntimo que, más allá de la risa, pintó el cuadro completo de una relación que ya supera la etapa de la fantasía para anclarse en la confianza real.



