Escándalo en Luzu TV: tras el conflicto con Florencia Peña, ¿se bajaron marcas del auspicio de la empresa de Nico Occhiato?
El error en vivo de la actriz desató una crisis inédita en el streaming de Nico Occhiato. Leé los detalles en la nota.
El jueves, el ciclo "El show del verano" de Luzu TV vivió su peor momento al aire. Florencia Peña dio por fallecido a Jorge Messi, el papá de Lionel Messi, en una información que resultó ser completamente falsa. La actriz tuvo que retractarse y pedir disculpas en el mismo programa, pero el daño ya estaba hecho y el video se viralizó a la velocidad de la luz. Nico Occhiato, dueño de la plataforma, reaccionó con mano dura: despidió a toda la producción del ciclo y le pidió a Peña que dé un paso al costado. Sin embargo, el problema no terminó ahí, porque la reacción de los anunciantes no se hizo esperar y la estructura financiera del canal empezó a tambalear.
La grave falla informativa trascendió la esfera del debate político para golpear de forma directa la billetera de Luzu TV, evidenciando la velocidad con la que las marcas del sector privado reaccionan ante las crisis de reputación en el ecosistema digital. Tras la desvinculación de Florencia Peña y de las dos productoras responsables de emitir la noticia falsa, trascendieron rumores de que la plataforma que comanda Nicolás Occhiato habría sufrido una masiva quita de pauta comercial.
Según trascendió en los círculos de la industria publicitaria, un total de diez empresas patrocinadoras habrían rescindido sus contratos vigentes con la señal de manera inmediata, disconformes con el tratamiento de un contenido tan sensible y con el impacto negativo que generó el posterior cruce de comunicados virtuales. Hasta el momento, no hubo ningún comunicado comercial ni empresarial de los actores involucrados.
El descalabro económico se profundizó en paralelo con una ola de declaraciones cruzadas por parte de los principales referentes del espectáculo y el periodismo nacional, quienes utilizaron sus espacios para repudiar el manejo informativo del programa.
Conductores como Marcelo Tinelli calificaron el hecho de "vergonzoso" y expresaron su solidaridad absoluta con el capitán de la Selección Argentina, mientras que Eduardo Feinmann adhirió a los cuestionamientos más duros que tildaron la actitud del equipo de "malintencionada". Asimismo, periodistas del rubro como Guido Zaffora reclamaron mayor empatía y responsabilidad profesional a la hora de replicar rumores vecinales, remarcando el daño psicológico que estas dinámicas provocan en los entornos familiares de los afectados.
Por otra parte, la resolución interna adoptada por las autoridades de Luzu TV también quedó en el centro de las objeciones dentro de la misma comunidad de medios, abriendo un debate sobre los niveles de responsabilidad editorial en las transmisiones en directo. El periodista Rodrigo Lussich apuntó directamente contra la figura de Occhiato como dueño de la firma, argumentando que el desplazamiento de los trabajadores rasos constituye una maniobra corporativa clásica para deslindar culpas y salvar la imagen de la gerencia.
En una sintonía similar de malestar general, el coreógrafo Flavio Mendoza manifestó su indignación frente a la ligereza con la que se abordan los asuntos vinculados a la salud de las personas, asegurando que las sucesivas réplicas en cadena de contenidos no confirmados "dan vergüenza ajena".
En medio del vendaval mediático y las pérdidas millonarias que ya afectan la grilla de programación, Florencia Peña fue perdonada por la familia Messi, un dato que alivió la presión sobre la actriz pero no cambió en nada la postura de los anunciantes. Fuentes cercanas a la producción confirmaron que el clan del diez entendió el error humano y no guardó rencor hacia la conductora, sin embargo, ese gesto de grandeza no alcanzó para calmar a las marcas que ya habían tomado su decisión. El respaldo de los Messi llegó tarde para la caja de Luzu TV, porque el daño reputacional ya estaba hecho y los contratos publicitarios se rompieron sin posibilidad de marcha atrás.
Con el crédito editorial por el piso y la chequera de los auspiciantes cada vez más lejana, Nico Occhiato enfrenta ahora el desafío más grande desde que creó el proyecto. La plataforma perdió no solo credibilidad, sino también el respaldo económico de diez firmas que sostenían gran parte de la estructura del canal.



