La opinión de Luis Ventura: Enrique Pinti también eligió cómo marcharse
TE LO DICE ÉL. Siempre fue el autor de todas sus obras, el productor, la estrella, el dueño de sus marquesinas, el récord de las recaudaciones teatrales nacionales y también el amo de todas sus decisiones. Así nació, vivió y decidió marcharse Enrique Pinti.
@LuisVenturaSoy
Nadie ni nada resolvieron por él porque tenía todas las respuestas y cada uno de sus pasos adentro de él mismo. Pinti no fue una persona común, siempre se impuso ser distinto, especial.
Su madre y su padre fueron sus abrigos y lo dejaron elegir de pequeño. No fue un pibe de barrio, de estar en la calle, tampoco jugaba al fútbol ni eligió los juegos habituales de los pibes. Le costó enamorarse y el sexo también le costó para ponerlo entre sus preferencias. Es más, alguna vez me confió que él elegía ser asexuado.
Heredero de bibliotecas familiares, leyó muchos libros, escogió uno a uno sus textos y sus autores iban de la filosofía universal, a la historia de los pueblos, la política y los movimientos sociales. Hasta que un día se le cruzó un teclado. Primero de una máquina de escribir y más tarde de una computadora a pedal que se supo convertir en un aparato de vanguardia tecnológica cuando el éxito y las consagraciones golpearon a sus puertas artísticas.
Su ficha lo hace responsable de haber creado mucho humor, que lo tenía en su vida personal, pero arriba del escenario en realidad fue un gran narrador de la Argentina, su gente y sus gobernantes. Se rieron a raudales con él, pero en verdad solo leía los diarios y sacaba conclusiones a partir de una mirada muy especial y sarcástica. Con Pinti nos reímos en lugar de llorar. Y quizás sea ahora que empezamos a llorarlo porque un día, hace una semana, nos enteramos que había decidido marcharse.
Él se divirtió escribiendo "Historias recogidas", "El show de Enrique Pinti", "Vote Pinti", "Salsa criolla", "Pinti y aparte", "El infierno de Pinti", "Pericón com.ar", "Candombe nacional", "Antes de que me olvide" y nunca pudo estrenar su último trabajo, que estaba escrito pero no estrenó: "Protocolo Pinti". Pero también hizo cine en "Esperando la carroza" y "Perdido por perdido" con Ricardo Darín y experimentó en la televisión con producción de Daniel Tinayre y Carlos Rottemberg en "La noche de los pingüinos".
Un día dejó también de aparecer en los lugares que solía frecuentar. Como nunca usó celular nadie sabía de su vida. El teléfono de su casa no se atendía. Sus últimos dichos hablaban de vejez, de sobrepeso, de diabetes galopante… Otro día nos enteramos que lo habían internado. Los partes médicos no decían nada. Todas eran versiones, vaguedades, imprecisiones.
De pronto apareció en terapia intensiva y se fue. Murió en una cama solo por decisión propia. No quiso que le hicieran diálisis que finalmente lo encaminó hacia el final. Pidió que no fueran a su velorio y tampoco quiso flores. Pinti murió como vivió, tomando sus propias decisiones. Con Enrique se fue un señor, un señor del espectáculo. Te lo digo yo.
L.V



