FARÁNDULA

La opinión de Luis Ventura: un infierno tras el matrimonio

TE LO DICE ÉL. Julieta Prandi y su ex, Claudio Contardi, protagonizan un fuerte juicio por denuncias de abusos y disputas por la tenencia de sus hijos, en una batalla legal llena de acusaciones.

@LuisVenturaSoy

Quién hubiera imaginado este final bélico y penal después de aquella soñada y amorosa boda entre la blonda modelo y animadora Julieta Prandi y el empresario gastronómico y pai umbanda Claudio Contardi. Una verdadera guerra judicial que se ha desarrollado en el universo mediático porque todas las denuncias que se dirigieron los ex conyugues con dardos de sus intimidades y acusaciones intramuros son muy complejos para demostrar con todo lo que se revolean por falta de testigos presenciales.

Ella extiende su relato querellante reclamando una condena de 20 años de prisión para ese hombre que es el padre de sus hijos, que los testimonios de Julieta dibujan como un verdadero demonio que no se presentó a los peritajes psicológicos que reclamaba su ex mujer y sus abogados y que ni siquiera hoy aceptan a cruzarse cara a cara por el odio y rencor que se destinan ambas partes.

Prandi asegura que entre 2017 y 2019 recibió no menos que 100 agresiones de abusos y violaciones sexuales, agravados por amenazas de muerte, secuestros de voluntades y violencias físicas que siempre orillaron distintos estados de pánicos y terror que esbozan el infierno que asegura haber vivido la modelo y animadora que un día decidió escaparse con sus hijos para empezar a tomar conciencia del infierno y el terrible tiempo que dejó atrás.

Por su parte, Contardi pide y exige plan de visitas para tener contactos con sus hijos, denuncia negaciones de su ex esposa para hablar pacíficamente de las separaciones de bienes materiales, propiedades, cuentas bancarias y todo tipo de reproches de lo que años atrás parecía ser la familia ideal.

Julieta Prandi y su ex, Claudio Contardi.
Julieta Prandi y su ex, Claudio Contardi.

Hoy Julieta y Claudio se desgañitan en narrar las peores atrocidades de quienes alguna vez soñaron ser una familia plena de felicidades y hoy son enemigos de una guerra sin cuarteles ni treguas con ejércitos de abogados que no perdonan treguas ni taquicardias. Los antedecentes de las denuncias son diabólicas y estemos preparados para leer y escuchar lo peor de lo peor de quienes antes hablaron de amor y de ternuras que ya no son ni por asomo. ¿Será Justicia?. No lo sabemos ni lo sabremos. Te lo digo yo.

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