Las Tragedias de los Famosos: Walter Olmos, el heredero de El Potro Rodrigo que tuvo el peor final
El joven oriundo de Catamarca tenía como mentor al rey del cuarteto argentino, y en la cima de su carrera, encontró la muerte de una manera absurda a los 20 años. Mirá todo, en la nota.
Walter Olmos tuvo una carrera meteórica, iluminada por la mística de "El Potro" Rodrigo. El cuarteto que estaba de luto desde el 24 de junio del 2000, creyó recuperar con él la magia del cantante cordobés.
"Me dio la oportunidad de hacerme conocer a nivel país y yo le agradezco mucho. Yo quisiera que lo dejen descansar en paz porque es un tipo que una noche tenía 10 bailes y se mató laburando", comentó por aquel entonces Olmos sobre su ídolo.
Walter Olmos nació en Catamarca el 21 de abril de 1982 y tuvo una infancia muy humilde en la que fue el mayor de nueve hermanos. Su presencia en el escenario lo llevó a destacarse y comenzó a hacerse conocido de manera local. Así fue como conoció a los grandes exponentes del género de ese momento, La Mona Jiménez y Rodrigo Bueno.
A los 20 años, la "Locomotora catamarqueña" logró lo que a otros artistas le lleva toda la vida. Se ganó el corazón de la gente y de pibe de la calle pasó a ser el sucesor de Rodrigo. Tras la muerte del cuartetero, el joven se convirtió en una verdadera estrella de la movida tropical a sus 20 años. Llenó estadios por todo el país y vendió más de 200 mil discos.
El momento consagratorio de su carrera fueron los dos shows que realizó en el Luna Park con entradas agotadas.
Mareado por el abismo que hay entre la pobreza y los excesos de su fama repentina, Walter Olmos se enredó con los incidentes en sus recitales y los escándalos. Una menor lo denunció por un hijo no reconocido que murió al nacer y las mediáticas peleas que protagonizó con su última novia, Vanessa Passaro.
El 23 de abril del 2002 casi se mata al estrellar su camioneta 4x4 en el centro de la ciudad de Catamarca. Lo salvó un milagro, pero él no entendió que en su vida ya no habría más oportunidades.
En la madrugada del sábado 8 de septiembre de ese año, tirado en la cama de la habitación 22 de un hotel de Buenos Aires, Walter Olmos apoyó una vez más el arma en su sien y gatilló. El cantante había estado jugando toda la tarde con la pistola calibre 22, según contaron sus músicos después, pero ninguno se lo impidió.
Sus fans se concentraron en la puerta del hotel de San Cristóbal para llorarlo. Lo velaron toda la noche del domingo en la bailanta Mundo Bailable de Ingeniero Budge y en la madrugada del lunes lo trasladaron a su provincia. En el aeropuerto Jorge Newbery su mamá, Noemí del Valle Nieto, y su novia, presas de la crisis, intercambiaron acusaciones y golpes.
Volvieron a velarlo en su casa en Catamarca, y era tal la cantidad de gente, que se produjeron avalanchas y forcejeos. A la hora de la siesta, una costumbre sagrada en la provincia, se inició la multitudinaria procesión hacia la catedral que terminó en el cementerio. Walter Olmos se mató un sábado igual que su padrino artístico y el mismo día que Gilda.
Las Tragedias de los famosos: Walter Olmos



