Santiago Artemis reveló que tuvo trastornos alimenticios

El joven diseñador contó en "Divina Comida" que de más chico sufrió complicaciones en su alimentación y hasta llegó a tener un Trastorno del control de impulsos (TSI). Los detalles, en la nota. 

Santiago Artemis es uno de los diseñadores más excéntricos del país. A sus 28 años, se convirtió en un ícono de la moda tras lucir sus llamativos diseños que, según considera, no tienen género. En su corta, pero intensa, trayectoria, el artista pudo demostrar su talento y gracias a eso participó esta semana en "Divina Comida". 

El jueves fue el anfitrión de la noche tras prepararle una cena a sus invitados. Mariana Genesio, José Chatruc, Barbie Vélez y Tamara Pettinato disfrutaron de un agradable y glamouroso momento en la casa del diseñador y también fueron testigos de su duro relato. 

"Cuando tenía 15 años lo que yo consumía como moda eran chicas que pesaban 40 kilos y medían 1.80. Estaban demacradas y yo estaba in love con la anorexia. Eso era lo que vendía y ahora cambió", contó Artemis

Divina Comida

"La gente a veces encierra todo en anorexia y bulimia. Yo no tenía ninguna de las dos, comía excelente, lo que tenía era una especie de ortorexia. Tiene ortorexia una persona que se cuida constantemente, que come a la mañana un huevo con yogur, todo con una cantidad específica. Todo medido", continuó. 

"Yo hacía cinco comidas, corría cinco kilómetros como un obsesivo, me cuidaba, me hacía análisis de sangre. Estaba todo perfecto, resano pero visualmente me estaba poniendo muy demacrado. Había una falta de amor propio tan grande. Nada era suficiente. Nunca fui muy flaco, ni muy lindo y todo era una gran falta", sostuvo Santiago. Y agregó convencido: "Rompí con eso cuando se convirtió en un Trastorno del control de impulsos (TSI). Estaba trabajando en Japón con mi exnovio y en un momento nos peleamos y fui a local de comida a comprarme dos muffins". 

"Me di un atracón y sentí que tenía que compensar, así que me fui a correr 10 km. Después me dio fiaca y empecé a vomitar. Eso duró un mes, al punto de que ya era patético y le pedí ayuda a mi mamá y después ella me derivó a un psicólogo", concluyó. 

Esta nota habla de: