FARÁNDULA

Thelma Fardín participó de la marcha Ni Una Menos y dejó un mensaje contundente: "No hay que hablar de mí..."

La actriz subió al escenario del Congreso en una movilización que colmó la Avenida de Mayo con miles de mujeres. El crimen de Agostina Vega encendió la protesta. Mirá el video en la nota.

Miles de mujeres coparon este miércoles el centro porteño desde el Congreso hasta la Avenida de Mayo. Cazzu dio un conmovedor discurso, y Thelma Fardin también dijo presente en la marcha de Ni Una Menos, que este año pegó fuerte por los femicidios recientes de Agostina Vega en Córdoba, Dulce María Candia en Misiones y Noelia Romero en Buenos Aires. 

La plaza del Congreso se tiñó de violeta otra vez. Miles de personas, en su mayoría mujeres, salieron a la calle este 3 de junio para gritar contra la violencia de género y exigir políticas que frenen los femicidios. La marcha de Ni Una Menos, que nació en 2015 tras el asesinato de una adolescente embarazada en Santa Fe, tuvo réplicas en decenas de ciudades argentinas. Pero en Buenos Aires la convocatoria fue masiva: la marea humana cortó la Avenida de Mayo y se extendió por varias cuadras del centro histórico.

Entre la multitud se destacaron dos figuras conocidas. Cazzu, referente del género urbano, y la actriz Thelma Fardin, reconocida por su lucha contra el abuso en el medio artístico, subieron al escenario armado frente al Congreso. Ninguna de las dos dio discursos extensos, pero su sola presencia sumó visibilidad a un reclamo que este año tiene un motor de bronca muy fresco: el brutal femicidio de Agostina Vega, la chica de 14 años que apareció muerta en Córdoba después de una semana de búsqueda desesperada.

Thelma leyó el documento oficial junto a la cantante Cazzu. Y luego, cuando escuchó que en un móvil hablaban de ella por su caso personal, quiso acercarse a las cámaras para dejar un contundente mensaje a los medios y a la sociedad: "No hay que hablar de mí, paren de matarnos".

El caso de Agostina sacudió a todo el país. Su cuerpo apareció el fin de semana pasado y el único detenido hasta ahora es Claudio Gabriel Barrelier. Pero no fue el único crimen que las manifestantes llevaron en sus carteles. También recordaron a Dulce María Candia, una adolescente asesinada en Misiones, y a Noelia Romero, víctima en la provincia de Buenos Aires. Una joven levantó un cartel que llamó la atención por su crudeza: "Estamos a 8 femicidios del Mundial". El torneo arranca el 11 de junio, y la frase golpeó porque puso números concretos a una tragedia que parece no tener fin.

La consigna de este año fue la misma que acompaña al movimiento desde sus inicios: "Vivas, libres y desendeudadas nos queremos". Pero el contexto cambió. Desde la asunción de Javier Milei en 2023, las activistas denuncian el desmantelamiento de las políticas de género. 

La Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación aportó un dato escalofriante: entre 2017 y 2025 se registraron 2.158 femicidios en Argentina. Eso da un promedio de uno cada 36 horas. Detrás de cada número hay una historia de desprotección, de llamadas que no se atendieron, de denuncias que quedaron en un cajón.

Lo que dejó esta marcha no fue solo un acto de memoria. Fue una constatación amarga: once años después del primer Ni Una Menos, las mujeres siguen saliendo a la calle con los mismos carteles y los mismos reclamos. El femicidio de Agostina Vega no fue una excepción monstruosa, sino el eslabón más visible de una cadena de fracasos estatales. El cartel de "8 femicidios del Mundial" funcionó como un termómetro del hartazgo: transformó una estadística fría en una cuenta regresiva macabra.

Mientras el poder político quiere quitar el término "femicidio" a estos crímenes, las plazas siguen llenándose. La pregunta que flota después de cada 3 de junio es siempre la misma: ¿cuántas muertes más van a tener que pasar para que el Estado deje de mirar para otro lado? La respuesta, por ahora, la siguen escribiendo las calles.

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