LA PAVADA

Tras la muerte de Antonio Gasalla, una fuerte revelación: quién heredó todo el legado del artista... pero con una gran excepción

Según La Pavada de Diario Crónica, la justicia ya definió quién se queda con el patrimonio del actor tras años de incertidumbre. Aunque maneja propiedades, joyas y derechos, hay una obra icónica que no figura en la herencia.

La muerte de Antonio Gasalla, ocurrida el 18 de marzo de 2025 después de años de lucha contra el Alzheimer, dejó un vacío en el espectáculo y un enigma legal: ¿quién heredaría su patrimonio? El actor, que nunca formó una familia ni tuvo hijos, concentró su legado en bienes materiales y artísticos, pero también en disputas por su vulnerabilidad en sus últimos años. Ahora, la justicia zanjó la duda, luego de que trascendiera que su hermano no percibiría nada por los derechos de “Esperando la carroza”, una de las obras cumbres de Antonio.

Juan Carlos Gasalla, su único hermano, es el heredero universal, según fallo del juez Christian Ricardo Pettis (Juzgado Nº98). Sin embargo, no todo lo que brilló en la carrera de Antonio será parte de la herencia: el hermano de Antonio Gasalla no recibe nada por los derechos de "Esperando la carroza", una obra inseparable de su figura pero ajena a su bolsillo.

Información de La Pavada de Diario Crónica confirma que Carlos Gasalla, patrocinado por el abogado Mario Raskovsky, ya maneja los bienes de su hermano mientras avanza el proceso sucesorio. El patrimonio incluye el lujoso departamento en Recoleta —valorado como una fortuna—, joyas, vestuario de escena, obras de arte y cuadros coleccionados por el actor durante décadas. 

 

Además, Carlos cobra los derechos por las repeticiones de los programas televisivos de Antonio, gestionados a través de Argentores, y los alquileres de dos propiedades en la calle Uriburu. Pero hay un dato clave: aunque el nombre de Gasalla quedó grabado a fuego en "Esperando la carroza", los derechos económicos de la obra siguen en manos del dramaturgo Jacobo Langsner, algo que la familia acepta sin reclamos.

Más allá de los números, la herencia de Gasalla es cultural. Sus personajes, como Mamá Cora, siguen vivos en el imaginario argentino, aunque no generen regalías. Carlos, ahora custodio de ese legado, deberá decidir qué hacer con guiones inéditos, vestuarios teatrales y piezas de arte que reflejan la excentricidad de su hermano. Mientras, las repeticiones de sus programas en TV y el subsidio de Argentores mantendrán vivo su nombre en el plano económico. Un final digno para un genio que, incluso sin familia directa, dejó todo en manos de quien lo acompañó hasta el final: su hermano.
 

 

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