Pity Álvarez y su constante renacer: "Seguir cantando y vivir mil veces"
HISTORIAS DEL ESPECTÁCULO. Ángel y demonio, un poeta urbano querido pero polémico. Mató a un hombre y cumple una condena, padece adicciones desde muy joven, y tiene a la música como único refugio.
Cristian "Pity" Álvarez es una figura emblemática del rock argentino, conocido por su papel como cantante y compositor de dos bandas fundamentales: Viejas Locas e Intoxicados. Con un estilo único, las canciones del músico, hoy internado por una infección, reflejan las contradicciones de su vida, el caos de su entorno y una voz auténtica que supo retratar la realidad de las calles. Poeta urbano que muchos aseguran que podría volver a los escenarios, sus letras hablan de las preguntas sin respuestas, las frustraciones y las dudas existenciales de una generación que se identifica con sus palabras y su crudeza. Pity siempre fue una figura querida, incluso cuando la polémica lo rodeaba.
Su música trascendió por esa honestidad brutal con la que abordaba sus propios fantasmas, principalmente sus adicciones, que marcaron gran parte de su vida. El crack y otras drogas lo acompañaron desde sus inicios en la música y se convirtieron en protagonistas de su lucha personal. A pesar de esto, Álvarez encontró siempre la manera de renacer de entre las sombras, reinventándose con cada proyecto. Cuenta con muchos himnos que resuenan en gente que ve en él a alguien que no esconde sus luchas internas, sino que las expone a través de su arte.
Sin embargo, esa vida de excesos y decisiones erráticas terminó llevándolo por caminos oscuros. En julio de 2018, Pity fue acusado de haber asesinado a un hombre en extrañas circunstancias en Villa Lugano. Según testigos, tras una discusión, Pity disparó y luego huyó. Al día siguiente, se entregó a la policía.
Este episodio fue un shock para sus seguidores, pero también una confirmación del descontrol en el que había caído su vida en los últimos años. A pesar de la gravedad del hecho, muchos continuaron viéndolo como una víctima de sus propias circunstancias y las adicciones que lo acompañaron desde siempre.
Lo paradójico de Pity es que, a lo largo de su carrera, sus letras ya anticipaban esa dualidad. Siempre habló de los excesos, las preguntas sin respuestas y las consecuencias de las malas decisiones, mostrando una conciencia lúcida sobre la caída libre en la que a veces se encontraba.
En ese sentido, Álvarez fue más que un rockero. Fue un cronista de su propia vida, un poeta de los márgenes que, a pesar de sus errores, es querido y admirado por aquellos que encontraron en su música un reflejo de sus propias batallas. "No me asusta la muerte, me asusta no morirme. Que me pase algo y no morir. Morir es pasar de grado. Es haber aprobado la materia planeta Tierra. Y entonces tenés que pasar a otro lugar, que no sé qué lugar será, y ahí vas a aprender otros sentimientos", dijo alguna vez en una entrevista con Jorge Lanata.
Más allá de los errores que marcaron su vida, es un símbolo de ese constante renacer. En días en los que se conoció que está internado por una infección, desde acá se valora a un músico que, a pesar de sus demonios, siempre buscó respuestas a las preguntas que lo atormentaban y lo hicieron un referente de autenticidad en el rock.



