Soledad Pastorutti respondió con altura a un viejo tuit de Yami Safdie en su contra: "Ódiame por piedad"
Una publicación del pasado de Yami Safdie desató la polémica en redes. Sin embargo, el coach de La Voz Argentina eligió contestar con una canción y poner paños fríos a la situación.
Durante una de las emisiones más recientes de La Voz Argentina, se generó un inesperado revuelo luego de que se anunciara que Yami Safdie, actual coach musical, trabajaría junto a Soledad Pastorutti en su equipo. Lo que desató la polémica fue un viejo tuit de 2012, en el que la joven artista expresaba: “Odio a La Sole, ¿se los dije? Iván tendría que ganar”, en referencia a la final entre Iván Di Paolo y Gustavo Corvalán en la primera edición del certamen.
Si bien el mensaje había sido escrito por una Yami adolescente de 15 años, el archivo resurgió y se viralizó en redes, generando cientos de reacciones. Algunos usuarios cuestionaron a la joven por sus expresiones del pasado, mientras que otros entendieron el contexto como el fanatismo propio de una espectadora apasionada por el reality que hoy integra profesionalmente.
Ante la ola de comentarios y especulaciones, Soledad Pastorutti decidió no pasar por alto la situación y respondió con elegancia. A través de sus redes sociales, compartió una captura del tuit junto a un fragmento de la canción “Ódiame”:
“Ódiame por piedad yo te lo pido, ódiame sin medidas ni clemencias. Odio quiero más que indiferencias porque el rencor duele menos que el olvido”
Lejos de alimentar la polémica, la intérprete santafesina eligió responder con arte, demostrando que no existe conflicto alguno con Safdie. De hecho, ambas acaban de lanzar una colaboración musical juntas, lo que refuerza aún más el espíritu de compañerismo entre ellas.
Aunque ni Soledad ni Yami confirmaron si hubo una conversación privada para aclarar el tema, el gesto público de La Sole fue entendido por muchos como una señal de madurez y entendimiento. Además, Safdie eliminó varias publicaciones antiguas de sus redes, en un intento por dejar atrás dichos desafortunados de su adolescencia.




