Dueño de Orense en la previa del Campeonato Mundial del Alfajor: "Estamos muy encima de la calidad y nunca cambiamos la materia prima"

Alejandro Estévez, en diálogo con Radio FMQ, comentó sus expectativas de cara al evento que se desarrollará del 16 a 18 de agosto en La Rural. Además hizo un repaso por los premios que han conseguido en el último tiempo.

Alejandro Estévez, propietario de la premiada marca de alfajores Orense que se fabrica en Quilmes y que competirá en el Campeonato Mundial de dicho rubro, desde el 16 al 18 de agosto en La Rural, manifestó en Radio FMQ las sensaciones que le genera el presente de la compañía y que nunca se imaginó que iba a tener “tal magnitud”.

“Hace poco ganamos el premio al mejor alfajor industrial en el campeonato argentino del alfajor; y también hemos ganamos en la Fiesta Nacional del Alfajor en La Falda, que ganar ahí es un poco más duro que quizás en las otras competencias y en la fiesta provincial de Rawson. En la Rural vamos a estar presentes, con muchas expectativas, viendo si ganamos algo. Tenemos muchas ganas de estar ahí. En el último torneo que ganamos había 350 alfajores en la competencia, pero es difícil competir a veces con un alfajor que hace alguien en la casa, con manteca de primera, que salé cuatro veces, porque el nuestro cuesta $900 y hay otros (de otras marcas) que salen $4000, por eso es difícil poder ganarles a esos”, declaró Estévez.

Respecto a los inicios de la empresa, explicó: “Hace 11 años nació la marca, yo me dedico al rubro de panadería hace más de 20 años y mi papá toda su vida; me puse de lleno a fabricar alfajores y ahí sale la marca. El nombre viene por Orense de España, por la región de la cual era mi abuelo, así que en honor a él se puso el nombre, y bueno, en realidad empezó como algo pequeño, creo que nunca me hubiese imaginado estar donde estoy; arrancó como algo chico, siempre estuve en repartos, en ventas en la calle pero nunca imaginé que iba a tener tal magnitud, por lo menos para mí lo que es la marca y representa”.  

A su vez, agregó: “No dejan de ser artesanales porque no tienen conservantes, los que son rellenos de fruta son rellenos artesanales que vienen de la Patagonia, me los hace una persona de una empresa muy chiqutita, y después la materia prima  es industrial como el dulce leche porque tienen que estar preparado para las máquinas. Pero bueno estamos muy encima de la calidad por sobre todas las cosas; por eso creo que es artesanal industrializado. Nunca cambiamos la materia prima”. 

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