Quién es Víctor Stinfale, el abogado que supo ser amigo de Diego Maradona y desde hace doce años es el dueño de Deportivo Riestra
El abogado y empresario Víctor Stinfale maneja Deportivo Riestra desde hace doce años. En una operación marketinera, hizo jugar en la Liga Profesional a Spreen, un reconocido streamer que hizo estallar el escándalo en el fútbol argentino.
Siempre a tono con la forma de ser de su mandamás, Deportivo Riestra este lunes movió las piezas por demás y generó una movida de marketing que no hizo más que echarle más leña al fuego. En el medio de la disputa por la Liga Profesional y en ocasión de la visita del puntero Vélez a su reducto del Bajo Flores, el equipo Blanquinegro no tuvo mejor idea que hacer saltar a la cancha dentro del equipo titular a un reconocido streamer.
Porque ya está haciendo concentración y mostró los botines que le regalaron para debutar mañana en Riestra contra Vélez. pic.twitter.com/rxNOXZMUUe— Tendencias Stream (@TndenciaStream) November 10, 2024
Más allá que Spreen (así se lo conoce) ni siquiera tocó el balón, apenas trotó el verde césped y duró poco más de un minuto en el campo de juego, ya que el entrenador, el Ogro Fabbiani, mandó a cortar con falta al Fortín para así provocar inmediatamente el cambio y no exponer a su equipo, semejante puesta en escena no hizo más que revolucionar al fútbol argentino y así recolectar un sinfín de críticas como, por ejemplo, la del delantero visitante, Brian Romero, quien al final del encuentro se ocupó de mandarle un mensaje a los chicos que día a día se levantan con el sueño de llegar a primera división.
¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Qué rol ocupa Deportivo Riestra, acostumbrado a pulular en el ascenso, en la superpoblada máxima categoría? ¿Se podría sostener en primera de no ser porque los campeonatos están armados para que participen muchos equipos? ¿Es necesario que sus jugadores se hidraten en el medio de un partido, con la bebida energizante que los auspicia? ¿Por qué un reconocido tuitero comparte plantel desde hace meses y vive los encuentros junto al banco de suplentes? ¿Esto de Spreen es otra apuesta a generar que todos hablen del club como cuando hicieron debutar a un chico de catorce años (Mateo Apolonio) en la Copa Argentina y tras ello no jugó nunca más?
Miles de interrogantes para un solo axioma como respuesta: “Hablen de lo que te hablen, te estan hablando de dinero”. Y atrás de todo ello, la cabeza mentora del abogado Víctor Stinfale, su gerenciador o dueño, como quieran rotularlo.
CÓMO LLEGÓ STINFALE A RIESTRA
Impulsado por el conductor televisivo y empresario Marcelo Tinelli, Stinfale se hizo cargo del equipo vecino de San Lorenzo en el Bajo Flores -2012- y lo hizo llegar a la Primera Nacional (la categoría top del ascenso) en cinco años. Para en 2023 pegar el gran salto a la primera división, donde pervive gracias a férreos planteos futbolísticos y muy físicos, más alguna equivocación arbitral ligera, las mismas que lo habían impulsado a llegar a la primera división.
Y Stinfale va… y a medida que avanza con Riestra, también crece su fama como abogado. “Si Hitler me da un millón de dólares, yo lo defiendo”, le supo comentar en cierta ocasión al periodista Luis Majul.
Y así fue como El Gordo Valor, el famoso líder de una banda de Piratas del Asfalto, el fallecido ex barra José Barrita (alias: El Abuelo), muchos de los ex Borrachos del Tablón fueron sus clientes más notorios. Además trabajó junto a Luciano Garbellano (dueño de reconocidos prostíbulos) y otros personajes que han sabido estar vinculados al atentado contra la AMIA, juicio que le valió una suspensión de un año en su matrícula.
Vinculado también a Boca, club del cual es hincha, Stinfale estuvo ligado también al ex presidente Xeneize, Daniel Angelici. Pero antes de volcarse al derecho, Víctor intentó ser arquero de fútbol y vistió los colores de Nueva Chicago y Platense.
LA RELACIÓN DE STINFALE CON DIEGO MARADONA
Más allá de todo lo que mencionamos sobre Víctor Stinfale, la mayoría de la gente seguramente lo recordará por haber estado mucho tiempo pegado a Diego Maradona, a quien acercó una tarde a Riestra, para practicar algunos tiros libres y enamorar a los futbolistas Blanquinegros con la atrayente presencia de D10S.
Era tal la relación que unía a Diego con Stinfale que el letrado adquirió “La Candela”, el predio que perteneció hace muchos años a Boca. Allí armó un lugar de entrenamiento y concentración para ‘su’ Riestra y al cual bautizó como el “Speed Camp”.
Por ahí anduvo bastante seguido Diego, acompañando a la institución que su amigo comandaba. Era como el patio de la casa de Pelusa, que cada tanto se daba una vuelta, metía algún consejito, daba alguna charla previa a algún compromiso importante y hasta arengaba al plantel.
Y así fue como Riestra se fue haciendo camino al andar. Y en 2017 llegó el escándalo del partido por el ascenso con Comunicaciones, cuando los del Bajo Flores ganaban por 2 a 1 y un jugador, que no había estado convocado, se metió en la cancha y provocó a los Carteros. El desastre fue mayúsculo, el partido se suspendió y la AFA avaló el ascenso de Riestra pero con una quita de 20 puntos, que luego se redujo a solo la mitad bajo argumentos poco serios y bastante insólitos.
A la par de los vaivenes deportivos del Malevo, Stinfale fue a parar a la sombra por un par de meses, después que se produzca la muerte de cinco jóvenes en una fiesta electrónica en Costa Salguero, en la cual había estado implicado como uno de los encargados de la organización, hasta que la Cámara Federal ordenó su excarcelación.
Al final de cuentas, la Justicia sobreseyó a Stinfale, quien había pasado 70 días en la cárcel de Marcos Paz, y que estaba acusado de “facilitación de un lugar para la comercialización de estupefacientes, homicidio culposo y lesiones graves culposas”.
Y en el mientras tanto, Riestra y su andar por la Liga Profesional. Riestra y un streamer, medio perdido y sin GPS, en pleno campo de juego del torneo de los campeones del Mundo. Y allí, entre tantas operaciones marketineras, el siempre mediático Fabbiani como entrenador del primer equipo, con su obsesión por trasladarle a sus jugadores aquel exquisito juego que lo distinguió como futbolista pero, a la vez, siendo servil a un negocio que no es el suyo y gracias a ello comprándose un problema más. Para que en el mientras tanto… la pelota sigue rodando y los negocios viajen a muchísima velocidad.




