La fatídica estadística que condena a Sebastián Domínguez como DT
El entrenador de Vélez deberá rendir éxamen ante San Lorenzo, un rival que se ha vuelto crucial para la historia del Fortín.
Sebastián Domínguez no deja de ser un director técnico novato dentro del espectro de los 30 profesionales que tiene la Liga Profesional. Es que el ex futbolista, que supo tener una incursión en los medios a través de los programas deportivos, solamente tuvo dos experiencias como entrenador de equipos de primera división: arrancó en Tigre y hace tres partidos que dirige a Vélez, el último campeón del fútbol argentino.
Pero más allá de su fuerte mensaje, el que dio a conocer de manera contundente a través de su rol de panelista (los opinólogos modernos), cuando debió trasladar su conocimiento sobre fútbol al terreno de juego, las estadísticas lo condenaron. Es que el entrenador ganó solo ocho partidos de treinta y tres que afrontó como orientador táctico.
Números flojos para alguien con una visión muy aceitada del juego (al menos lo que dejaba trascender desde la TV), y que no serían los propicios para afrontar la situación crucial que deberá sortear por estos días con el Fortín. Es que la dirigencia del elenco de Liniers le habría puesto plazos a su trabajo en la institución y si el sábado no supera el éxamen San Lorenzo, su futuro podría estar lejos del primer equipo.
Amén de haber ganado menos del 25 por ciento de los encuentros, los arranques de sus ciclos nunca fueron buenos. Es que en el Matador de Victoria estuvo ocho partidos sin conocer el sabor de la victoria y en el medio de esa fatídica racha, Domínguez perdió dos clásicos (Platense y Chacarita en Copa Argentina) y sufrió una goleada (0-4 con Racing). De esos ocho compromisos, empató dos y cayó derrotado en seis. Luego venció a Argentinos como visitante -en la sexta jornada de la Liga Profesional 2024.
Ahora, ya con la pilcha de Vélez, la cosa tampoco le fue nada bien. Disputó tres partidos y todavía no convirtió un gol. Además de haber perdido los tres cotejos (Tigre, Platense como local e Instituto), padeció seis goles en contra, a un promedio de dos por partido.




