Leandro Paredes volvió a Boca y La Bombonera latió con su presencia
Boca vivió una de las presentaciones más espectaculares del fútbol argentino. Leandro Paredes, el campeón del mundo con la Selección Argentina, volvió al equipo que lo formó y su retorno fue a todo lujo y color.
Con las luces semiapagadas de La Bombonera y en una Buenos Aires que se veía apabullada por la aparición de la noche invernal, solo los celulares de los hinchas de Boca le daban el marco ideal al regreso de Leandro Paredes a Boca.
Aquel pibe espigado, que se inició futbolísticamente al lado del hoy presidente Juan Román Riquelme, estaba de vuelta. Pasó poquito más de una una década, pero parece que fue ayer cuando enloquecía a todos con su enorme clase, la que lo llevó a ‘vagabundear’ por la opulenta Europa.
Leandro, el tipo que en el camino se encargó de tantear el peso de la Copa América y, ya que estaba, el de la Copa del Mundo, volvía al templo que tantas veces pisó en estos años con la Selección Argentina, pero esta vez con sus colores favoritos pegados a su dibujada piel.
Eran las 19.26 y su figura se asomó por el histórico túnel para que recién, en ese trepidante instante, el hincha boquense pudiera tomar conciencia que el sueño de tener a uno de los suyos dentro de un plantel repleto de piezas con procedencias extrañas, se había hecho realidad. Vestido como marca el fútbol y con la camiseta Auriazul en su cuerpo, el dueño del dorsal 5 comenzaba a escribir una nueva historia con el deseo de “ser felices”. La que todavía no se sabe cuándo tendrá el puntapié inicial pero, sin embargo, ya se empezó a rodar.
Se subió a la tarima colocada en el centro del campo de juego, secundado por su esposa Camila y sus tres hijos, y luego de contemplar minuciosamente a cada tribuna, que desde bien temprano estaban colmadas por el apasionado hincha Xeneize, se puso su mano derecha en la cara y amagó con soltar una lágrima. Allí, su compañera de vida, rápida de reflejos, lo arropó con un abrazo que luego contagió a su hija mayor, para que el ramillete teñido de Azul y amarillo recibiera todos los flashes.
Algunos cantitos a la par de la gente con el recuerdo siempre presente del eterno rival, palabras sueltas y escuetas en modo sentimental, y unas cuantas pelotas especiales que volaron desde su botín diestro a cada costado de La Bombonera con su firma estampada por un fibrón indeleble. Tan indeleble como este 10 de Julio de 2025, el día que Leandro Daniel Paredes selló su retorno a viejos y muy conocidos aromas.




