Andrés Montenegro asumió en Chicago, dirigió dos entrenamientos y goleó en el clásico contra Almirante: "No podía no estar en esta situación..."
Andrés Montenegro tomó el desafío de asumir en Nueva Chicago a tres días de lo que sería una victoria impresionante ante Almirante Brown. El Torito de Mataderos se metió entre los diez primeros de la Primera Nacional, en un torneo más que parejo.
Cuando una persona retorna a un lugar donde dejó un grato recuerdo y además fue bien tratado, es raro que no ingrese con el pie derecho. Ahora, si elige pegar la vuelta a ese espacio geográfico donde supo ser feliz y encima lo hace en un momento complejo, convencido en sus fortalezas, es más respetado todavía. Tras la salida de Tomás Arrotea, la dirigencia de Chicago apostó a un viejo conocido para tomar un hierro que nunca estará frío: Andrés Montenegro.
Con cinco años y pico en la función de entrenador, ya había tenido la posibilidad de dirigir en la exigente Primera Nacional, con su querido Flandria, aunque en ésta oportunidad lo aguardaba un enorme desafío. Un equipo que hace años navega en la intrascendencia y que este año está haciendo las cosas mucho mejor pero que no termina por definirse.
Por eso, en busca de la determinación para ir por cosas importantes, Mataderos confió en alguien que le hizo gritar sus goles para llevarlo de la B a al Nacional, paso previo al salto a Primera del que no participó pero que sueño con vivir ahora con el buzo de DT. Y para demostrar que no le teme a las bravas, el Lobo agarró a tres días de enfrentar nada menos que a Almirante Brown, en una nueva edición de los tantos clásicos que tiene el fútbol sabatino. Su valentía se trasladó al plantel, que le regaló una hermosa actuación coronada con un contundente triunfo que generó que los hinchas del Torito tuvieran una semana con la sonrisa dibujada de oreja a oreja. Tras su debut ganador, el ex goleador charló con Crónica del Ascenso sobre su arranque inmejorable aunque aclaró que pretende que los suyos no duerman en los laureles de un triunfo especial.
-¿Imaginabas un comienzo así, ganando un clásico con holgura y de yapa, jugando en buen nivel?
-Por ahí no me imaginaba un resultado con tanta contundencia. Sí pensé que lo podíamos ganar sabiendo como podía plantarse el rival y de que manera lo plantearíamos nosotros. Sobre eso pudimos anularlos y a su vez superarlos en el juego. Sabíamos con que nos íbamos a encontrar. Acertamos en eso y por eso conseguimos un marcador abultado.
-No se pretende entrar en un juicio de valor sobre otros entrenadores que no lo hicieron, ¿pero debe ser difícil salir a dirigir a un equipo con dos prácticas encima y para colmo en un partido especial?
-Es que yo lo quería jugar. Hubiese sido más fácil esperar una semana, ya confirmado en el cargo. Pero quería estar porque sabía del plantel y el equipo que tenía Chicago y con que nos íbamos a encontrar. No podía no estar en esta situación. Vivir un clásico no es cosa de todos los días.
-Aparte sabés de que se trata porque ya te pusiste la Verdinegra...
-Sí, ya sé lo que es. Sé la importancia del hincha, de nosotros en un partido con mucha rivalidad. Entonces no podíamos estar una semana sin darle la posibilidad a la gente de que el equipo salga con un nuevo entrenador intentando plasmar una idea nueva.
-¿Qué plantel encontraste? Te lo pregunto porque generalmente cuando llega un entrenador, se topa con un grupo caído...
-El plantel está fuerte. Los ví muy bien en lo anímico, con mucha predisposición a la información que uno le daba. Les había dicho que trataran de incorporar y asimilar lo más rápido posible lo que uno les podía dar de información y trabajo para plasmarlo el fin de semana contra Almirante. Tuve que felicitarlos porque hicieron un esfuerzo muy grande después de entender lo que uno pretendía y llevarlo a la práctica en la cancha.
-Llamó la atención la intensidad que tuvo el equipo y que si bien se encontró en ventaja casi desde los vestuarios, no dejó de buscarlo...
-Sí, a veces conseguir un gol tempranero te puede jugar en contra. Es que te quedan casi 90 minutos para sostener el resultado y en muchas ocasiones, en ésta clase de partidos, la ansiedad para que finalice aumenta. Los jugadores tuvieron una personalidad y un carácter para afrontar el resto del partido, jugando de la misma manera, como si estuvieran 0 a 0. Eso muestra la personalidad que tienen. Hicieron un hermoso partido.
-¿Y la personalidad y el carácter serán los sellos distintivos que pretenderás para el Torito?
-Sí, ese es uno de los puntos que el equipo deberá tener durante todos los partidos sumado a las cuestiones tácticas y técnicas para afrontarlos. Sabemos que Chicago es un club que te exige semana a semana. No podemos darnos el lujo de bajar una marcha dependiendo del rival. En todos los encuentros debe haber un mismo compromiso. Esto es así y siempre hay que estar con una intensidad alta porque es lo que pretende la gente y lo que quiero yo como equipo.
-Hoy se encuentran en zona de clasificación al Reducido; ¿te permitís ilusionar?
-No, mantengo la calma, esa tranquilidad que me caracteriza porque necesitamos trabajar mucho para llegar al nivel y la idea que pretendo. Entonces trato de laburar y tener como objetivo el próximo partido. De esa manera más adelante podremos llegar a pensar en cosas mayores.
-¿Creés que después de lo que vio, el hincha les exigirá más?
-No sé si exigir más pero es lo que quiere: un equipo que sea respetado y que supere al rival de esa manera. Dentro de mis ideales está mantener eso y siempre tratar de tener ese protagonismo en cada partido que enfrentemos.
-¿Un equipo protagonista sin importar rival ni condición?
-Lógicamente. Protagonista no significa tener que atacar los 90 minutos. A veces el protagonismo pasa por una cuestión táctica y entender el juego del momento. Yo lo veo de esa manera. No es el protagonismo de atacar 20 veces por tiempo. A veces es saber el momento del partido y de que forma contrarrestar y vulnerar al rival.
-Claro, porque muchas veces se puede dominar un partido aún sin tener la pelota...
-Tal cual. Por eso digo que no es solo atacar sino también saber el momento.
-Conocés el sentimiento del hincha de Chicago; ¿qué sería para vos llevar al equipo a primera?
-Suponiendo que tengamos que soñar, sería lo más lindo y hermoso que me puede pasar dentro del fútbol. Sabiendo el hincha lo que representa y las ganas que tiene y lo que mueve. Sería una alegría enorme en lo personal y obviamente para toda la gente.
-¿Y qué mensaje le dejás?
-Principalmente que se va a encontrar con un equipo con el que sentirá identificado. Y que estaremos comprometidos al máximo para llevar al club a lo máximo.




