Marcelo Barovero y el penal que marcó la carrera de Barovero
El penal que le atajó Marcelo Barovero a Emmanuel Gigliotti fue nombrado el mejor arquero de la Copa Libertadores 2015 y la historia de los botines que le regaló Lionel Messi a su hijo.
Si hay una imagen de Barovero que los hinchas de River tienen bien grabada es el penal que le atajó a Emmanuel Gigliotti, en la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana 2014. Tras el 0-0 de la ida en la Bombonera, no bien arrancó el duelo en el Monumental, Boca tuvo un penal a favor que podía comenzar a torcer el rumbo de la serie. El delantero Xeneize remató fuerte, Trapito se arrojó hacia su izquierda y el balón chocó con su mano derecha, con lo cual todo seguía de la misma manera y así impedía que Boca sacara ventaja (el gol de visitante valía “doble” en ese momento).
Fue el momento cumbre de la serie, porque luego Leonardo Pisculichi marcó el gol del Millo que le dio el pase a la final ante Atlético Nacional de Medellín, con la posterior consagración.
Además de la Sudamericana, River dominaba el campeonato local y el cruce con Boca marcó un quiebre, ya que pasó a ser la prioridad y el certamen se lo quedó Racing, que a tres fechas del final venció 1-0 a River en el Cilindro.
“Ese penal inició un camino por todo lo que vino después. Lo importante fue ganar la Copa, porque sino hubiera quedado nomás como un partido y un clásico. Habíamos estudiado que él pateaba de diferentes maneras y lo primero era cómo estaba parado hacia la pelota y si aceleraba el paso”, contó.
“Veníamos de caer derrotados ante Racing unos días antes y se nos escapó el campeonato. Ese partido con Boca podría desequilibrar la estructura, eso es lo que la hinchada valora con aquella noche de gran significado. Aquella disputa fue una bisagra, no sólo para mí sino para todos”, añadió en distintas entrevistas.
Sin dudas, un penal histórico, como tantos en el fútbol argentino. No se trató de un remate en una definición para pasar de ronda. Fue mucho más que eso. Fue el penal que le permitió a River “seguir con vida” y eliminar nada más y nada menos que a Boca. Y para Barovero fue su consagración. Algo que el hincha siempre le recordará y le agradecerá, porque quizás sin darse cuenta en ese instante arrancaba una etapa de gloria en títulos y en festejar en los mano a mano con el rival de toda la vida.
Mejor arquero de la Libertadores
Tras la consagración del Millo en la Sudamericana 2014, al año siguiente levantó la Copa Libertadores (la famosa del gas pimienta con Boca) y en esa edición, Marcelo Barovero fue premiado como “Mejor arquero”.
Con la opinión de periodistas de diferentes medios, Trapito tuvo un 60 por ciento en su puesto, con lo cual recibió la distinción al cabo de 12 partidos con el River de Marcelo Gallardo que en la final superó a Tigres de México.
En la Copa le anotaron 7 goles con un detalle muy significativo: desde octavos de final en adelante (8 encuentros) solamente recibió dos goles: uno de Cruzeiro en cuartos y uno de Guaraní en semis, manteniendo valla invicta frente a Boca y Tigres.
Además del premio, recibió una importante cantidad de dinero de una entidad bancaria sponsor del certamen y el “1” lo donó a una ONG.
Los botines de Messi
River se midió con Barcelona por la final del Mundial de Clubes 2015 y más allá del resultado (0-3), Barovero tuvo una anécdota con Lionel Messi, quien marcó un gol en ese cotejo.
“‘¿Cuándo vas a jugar contra Barcelona? ¿Cuándo le vas a atajar una pelota a Messi?’, me decía mi hijo Agustín. En una de las primeras pelotas, el me viene a levantar del piso y le dije que había cumplido el sueño de mi hijo mayor, de taparle una pelota, y una vez que terminó el partido, en la zona de vestuarios, fui a pedirle la camiseta y ya la había cambiado. Fue a buscarme la camiseta de Claudio Bravo y cuando vuelve me trae los botines y me dice que son para mi nene. El regalo fue para Agustín. Una muestra de grandeza del mejor jugador del mundo y por suerte nació en Argentina”, contó Barovero. Y agregó que “esos botines no se usaron ni una vez, están guardados en el museo de casa, con las camisetas, trofeos y fotos de todos estos años. Es el único par de botines que hay”.




