UN PARTIDO CON POLÉMICAS

Racing superó a Vélez aunque sufrió y no logró brillar: dudoso arbitraje de Rey Hilfer

Racing le ganó a Vélez un encuentro que se había convertido en trascendental debido a que ambos equipos venían con un mal presente en la Liga Profesional. Hauche y Piovi -de penal- fueron los goleadores. Había descontado Julián Fernández

Tanto Racing como Vélez llegaban a este encuentro con la necesidad absoluta de los tres puntos pero solo uno prevaleció y ese fue la Academia: en un partido lleno de polémicas y con un opaco arbitraje de Leandro Rey Hilfer, el equipo de Fernando Gago le ganó al de Marcelo Bravo por 2 a 1 y despegó un poco de la zona de abajo de la tabla de posiciones

Más allá del resultado final, al fin y al cabo lo único trascendental del fútbol, el elenco de Liniers tuvo durante gran parte del cotejo las cosas más claras que el local. 

 

De entrada, si bien no se sacaban diferencias, al menos desde la actitud y de proponer un juego más directo y asociado, Vélez tenía mejores intenciones que Racing, que solo atinaba a tratar de asegurar el balón cuando estaba en su poder. 

Con Avilés como primer marcador central y Piovi como compañero de zaga, los de Pintita intentaban armar algo lindo, utilizando más el sector izquierdo que el lateral derecho, que siempre ha tenido a Mura en el ida y vuelta. 

Y así fue como llegó la apertura del tanteador. Centro de Rojas, cabezazo de Hauche, dudas en Chila Gómez, el travesaño que dejó la pelota viva, la corrida de Jonathan Gómez para volver a meter el centro atrás y la reaparición de Hauche para señalar el primero. ¿Justo? Para nada, pero el que avisa, no traiciona... Y unos minutos antes, la Academia había advertido a los de Liniers con una jugada similar y también con Rojas y Hauche en la ejecución. 

 

Poco le duró a este Racing, de mandíbula floja, la alegría del tanto de su eterno jugador. En un jugadón y con una salida rápida desde la mitad de la cancha, Pancho Ortega cargó el pincel y Julián Fernández le cambió el paso a una defensa que venía cerrando de izquierda a derecha. Ahora sí, el fútbol proponía un acto de equilibrio. 

Con el 1 a 1, la Academia encontró en una centro aislado un penal por falta de Jara -ni protestó- a Oroz. Y allí empezó el show de Rey Hilfer, que tuvo una tarde-noche repleta de dudas y fallos raros. 

Si bien el defensor que había cometido la falta no atinó a protestar, el agarrón, al parecer, fue nimio. Poco le importo a Piovi, quien luego de los ceremoniales tiempos de protesta y chequeo tecnológico de la jugada, le rompió el arco a Chila Gómez para marcar el 2 a 1. 

 

 

Pero como esto se trataba de un golpe por golpe, el PT no podía cerrarse sin una de Vélez. Y allí volvió a los primeros planos el árbitro del cruce: de un tiro libre para Vélez, Rey Hilfer le cobró una mano -de las raras que se cobran ahora, depende de la voluntad de los jueces- de Góméz. Pero como nada podía ser visto sin pasar por el tamiz de las dudas, apareció el VAR. Y las protestas e intervenciones de los futbolistas, que, insoportables, hacen de este "circo" algo mayor. Rey Hilfer fue al monitor y pim... ¿cobró una falta u offside de Florentín? Vaya a saber qué, pero lo confirmado es que así se privó a Vélez de una oportunidad para emparejar la chapa. 

 

Luego llegó la segunda parte, la enorme cantidad de cambios por ambos lados -Gago llenó de pibes la cancha-, las otras polémicas de Rey Hilfer (no sancionó una clara mano de Mura en el área) y el grito de desahogo final de los hinchas de Racing.

La Academia ganó un partido clave y hundió más a Vélez, que en la noche de Avellaneda fue más que su oponente pero no le alcanzó para llevarse algo para Liniers. Solo angustia por una racha fatídica que no se corta y bronca por las privaciones a las que lo sometió el hombre de negro, que vio todo oscuro.  

 

 

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