El Tigre que Sebastián Domínguez abandonó fue muchísimo para Vélez, el último campeón de la Liga Profesional
En el arranque del campeonato, Tigre fue sumamente efectivo ante un Vélez que no consiguió nunca su Norte.
El equipo dirigido por Diego Dabove aprovechó las que tuvo, fue rápido y sumamente efectivo para poder quedarse con los tres puntos. Ni siquiera iban 10 minutos de juego que el Matador ya estaba 2-0 arriba gracias a los dos tantos de Ignacio Russo.
En su primer ataque, tras un gran pase de Nahuel Banegas, Nacho definió de derecha cruzado para marcar el primero de la tarde, mientras que unos minutos después, amplió la ventaja a la salida de un córner y una serie de rebotes que nadie podía capitalizar de manera acertada.
Y así con esa ventaja de dos goles en poquísimos minutos, ya se sabía que Tigre iba a ser durante toda la tarde mucho más que el Vélez campeón que ahora dirige el aún novato Sebastián Domínguez. Y lo fue nomás…
A pesar de los intentos del equipo del ex panelista de la TV de poder meterse en el partido, el Fortín nunca supo cómo lastimar el fondo del conjunto local. La única opción "clara" de gol fue un remate de Francisco Pizzini que contuvo bien el arquero Felipe Zenobio. Por su parte, el dueño de casa lógicamente retrocedió en el campo, esperó en su propio terreno y se lanzó de contraataque, aunque la diferencia ya jugaba a su favor.
Para el complemento, Tigre nuevamente golpeó de entrada y, a los dos minutos, Martín Ortega se escapó por el sector derecho y sacó un fuerte remate para marcar el tercero del Matador. Este tanto prácticamente liquidó todo tipo de chances del último campeón de poder lograr un descuento para meterse en el partido.
Ante ese escenario, Domínguez realizó algunas variantes, sobre todo de mitad de cancha en adelante, pero ninguno de los ingresados cambió la ecuación. De hecho, Tigre estuvo más cerca de marcar el cuarto que Vélez de lograr algún descuento, aunque de haber estado fino, el bautismo velezano del DT podría haber terminado en una catástrofe deportiva. Por caso, Russo tuvo dos oportunidades sumamente claras (un remate y un cabezazo) pero ambas pasaron muy cerca del palo derecho de Tomás Marchiori.
Así, Tigre logró una contundente victoria ante un rival complicado y comenzó el Apertura con una sonrisa. Totalmente diferente el panorama para los de Liniers, que lejos estuvieron de ser lo que demostraron en el campeonato pasado, no jugó nada bien y tuvo un rendimiento que preocupa.




