Y una noche ganó Vélez: victoria ajustada ante San Martín de San Juan, mientras espera por los mellizos Barros Schelotto
Sin Sebastián Domínguez como DT pero con los Mellizos Barros Schelotto a punto de asumir, el Fortín al fin convirtió un gol y ganó un partido.
Por fin, Vélez! Y un día, la suerte cambió. Gracias a la conquista de Braian Romero, el Fortín le puso punto final a la sequía goleadora en el torneo local y marco un tanto tras 850 minutos. Pero no se trató de un tanto más el del delantero, pues el mismo le valió para festejar su primera victoria del campeonato tras superar 1-0 a San Martín de San Juan.
Que a este equipo de la "V azulada" todo le cuesta el doble, no es novedad. Pero, además, tampoco contó con el guiño de la tecnología. A los 17 minutos, Braian Romero ponía punto final a la sequía goleadora en el torneo, pero el VAR le dijo que "no", dado que en pase previo, Maher Carrizo se encontró ligeramente adelantado.
Como por arte de magia, tras esa jugada, el encuentro cambió de rumbo. En un abrir y cerrar de ojos, el Verdinegro creció y, a la vez, el local perdió el rumbo por completo. Una vez que tomó la iniciativa, los de Cuyo se aproximaron con un cabezazo de Anselmo a las manos de Marchiori y, poco después, con un potente remate de Iacobellis, el que se perdió por muy poco. Con más dudas que certezas, los de Liniers se fueron a los vestuarios.
Ni siquiera el más pesimista podía imaginar que, parte del complemento, se jugó al compás de Iacobellis, quien poco a poco se transformó en una de las figuras de la cancha. A los 7, el surgido en All Boys sacó un remate cruzado, el que exigió a Marchiori y en el rebote no pudo Anselmo. Luego, el extremo le puso un centro en la cabeza a Juan Cavallaro, el que le erró al arco. De buenas a primeras, quien era el hombre más destacado del partido, pasó a ser el gran villano, dado que se fue expulsado por una muy fuerte entrada sobre Agustín Bouzat.
Con mucha personalidad, Vélez asumió el protagonismo y acorraló al Verdinegro en base a centros y, sobre todo, con una muestra de carácter. Después de una pelota parada lo tuvo Damián Fernández, pero no pudo ante Matías Borgogno.
Pero, cuando aún muchos se lamentaban por la situación de Matías Pellegrini, que estrelló un centro que se cerró en el travesaño, llegó el tan esperado desahogo. Isaías Andrada tomó la lanza y sacó un remate cruzado, el que encontró a Braian Romero, quien con una media vuelta, infló la red. De inmediato, el grito de gol retumbó en todo el Amalfitani.
Gracias al empuje y, ayudado por la expulsión de Iacobellis, el Fortín le puso punto final a la malaria. A la espera de la asunción de Guillermo Barros Schelotto, los de Liniers se reencontraron con la victoria.




