INEXPLICABLE

Racing, con un hombre menos, le ganaba bien a Barracas, pero se replegó y pagó carísima su avaricia

La Academia atraviesa un momento muy delicado. Luego del increíble empate ante el Guapo, los hinchas insultaron a los dirigentes. Curioso arbitraje de Pablo Echavarría, que se sacó el partido de encima.

Racing no da para más y sangra constantemente. Si no es por un arbitraje peculiar, como el de Pablo Echavarría en este cruce con Barracas Central, es por sus ostensibles problemas futbolísticos, la falta de inteligencia de sus futbolistas, sus ataduras anímicas o hasta por un planteo mezquino. 

La Academia y el Guapo quedaron en tablas después de poco más de noventa minutos (se deberían haber adicionado muchos más debido a las constantes interrupciones) y, con este resultado, el que más se complicó fue el propio conjunto Albiceleste. Es que el local debía ganar para soñar y esperar el cruce con Huracán con mayores esperanzas de cara a la búsqueda de su clasificación, pero tras haber pervivido un tiempo entero con un hombre menos por la correcta expulsión de Toto Fernández, fundió motores, se replegó -¿por demás?- y se dejó llevar por delante por un flaco representativo visitante. Fue 1 a 1 por goles de Matías Zaracho y de Fernando Tobio. 

RACING VS. BARRACAS: UN PARTIDO NO APTO PARA CARDÍACOS

Cuando nada había pasado y solo una insinuación de Racing había sido lo más importante, el protagonismo lo ganó el equipo arbitral cerca de los tres minutos. Es que Toto Fernández fue -de espaldas- contra Dardo Miloc, abrió sus brazos y ante ese innecesario movimiento, el mediocampista visitante acusó un golpe. La aparatosa situación fue advertida por Germán Delfino desde el VAR y, luego de una revisión en el monitor, Pablo Echavarría expulsó correctamente al irresponsable jugador de la Academia. 

Tras esta acción atípica en los primeros instantes de un partido, el Guapo, pese a tener un hombre demás, no abandonó su actitud expectante y con cinco defensores bien marcados buscaba sostener el ímpetu local. 

Después de ese accidentado arranque, la Academia buscaba nivelar la chapa de los infractores pero sin fortuna. Primero, una plancha de Briasco sobre Di Césare se llevó una amonestación y, un poco más tarde, un choque de Solari con Demartini culminó con una decisión diplomática de Echavarría.

Cuando el amarrete Barracas nada proponía por el espectáculo y, menos, por el resultado, la fórmula que buscaba Racing desde el inicio, finalmente rindió sus frutos: Solari se plantó bien abierto por la derecha, levantó el centro y el cabezazo de Zaracho se clavó en el ángulo para el 1 a 0. 

Con este escenario, los dirigidos por Insúa estaban desorientados porque habían sido formateados para llevar el trámite al barro y la destrucción. Con impotencia y con el hijo del Gallego (muy libre) por la izquierda, Barracas tenía la pelota y el espacio pero no sabía qué hacer.

Pero, como en Racing todo siempre es difícil, un tal Solari se encargó de nivelar la cuestión. Es que el delantero de los de Costas es como Luis Sandrini, que es capaz de regalarte una sonrisa o una muezca de tristeza al mismo tiempo y, en un período de tres minutos, armó un compendio de gags increíbles: primero se tropezó con la pelota cuando estaba para definir; atrás de ello, le hizo una falta innecesaria a Rodrigo Insúa que Barracas, claro está, la metió contra el área y, para completarla, simuló una falta sobre el costado izquierdo y regaló una salida rápida del contricante. 

UN SEGUNDO TIEMPO DE SUSPENSO, LOCURA Y MUCHA ADRENALINA

Fue tan malo lo del elenco visitante en el prólogo que su entrenador decidió mover la estantería y meter tres cambios juntos en el entretiempo

Con estas modificaciones, Barracas se evidenciaba más fresco. Así se adelantó unos metros en el terreno y, a los ponchazos, comenzó a incomodar a un replegado Racing. Con un par de jugadas finitas en las que el asistente Cristian Navarro (por las dudas) nunca levantó la bandera y un tiro de Bogarín, la Academia la pasaba mal. 

No conforme con esos tres cambios, Insúa apostó a los casi dos metros de Facundo Bruera, para obligar a los centrales de Racing a redoblar esfuerzos por contener los embates visitantes. Es por eso que Santiago Sosa retrocedió y se insertó entre Di Césare y Pardo, además de que Conechny se jugaba su ropaje desde el lateral izquierdo y Cannavo, se plantaba desde el carril derecho. 

Después de tantos centros al área por parte de Barracas, más alguna falta finita de Echavarría, que empujaba a la Academia contra su arco, lo que se veía venir sucedió. La defensa local nunca pudo sacar una pelota desde adentro de su área y Tobio la agarró de lleno y la clavó contra un palo para decretar el justo empate. 



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