Es japonés, no existió en los torneos ATP, tiene un ránking altísimo, toma gaseosa en los descansos y es una de las sorpresas del Masters 1000 de Indian Wells
El tenista, de 26 años, se clasificó para los octavos de final al eliminar al local Tiafoe. Llegó proveniente de la qualy y los estadounidenses ya lo adoptaron.
El Masters 1000 de Indian Wells, el torneo más lindo de todo el circuito, reconocido incluso por los propios tenistas, ya se ha puesto en marcha hace unos días y de la mano de algunos batacazos, va tomando color y el público, de a poco, crece en su entusiasmo.
Y en el medio de todo el clima especial que le meten los estadounidenses, un ignoto japonés se ha convertido en la gran sorpresa del certamen y no solo por su juego, el que lo llevó a eliminar al local Frances Tiafoe y así acceder a los octavos de final, sino que también por sus excentricidades.
Se llama Yosuke Watanuki, ocupa el lejano 349º del ránking ATP y toma gaseosa en la cancha, una de las cuestiones que han divertido a los norteamericanos, que ya lo adoptaron como si fuese suyo.
¿Quién es Watanuki? Nació en Saitama, hace 26 años. El 2024 se lo perdió por lesión, ganó cinco Futures, un Challenger y nunca tuvo trascendencia en un torneo ATP. Llegó al cuadro principal proveniente de la Qualy y en su primer partido venció al checo Tomás Machac, 20º del mundo. Luego, se enfrentó con Tiafoe y lo sacó con un contundente 6-4 y 7-6 en 1 hora y 52 minutos y el martes se medirá con otro que también eliminó a un peso pesado: el neerlandés Tallon Griekspoor, que eliminó al primer preclasificado Alexander Zverev.
Watanuki se conviritió ahora en el tenista de mayor ranking en llegar a octavos de final de este torneo, desde que el alemán Tommy Haas lo logró en 2004, cuando estaba en la posición Nº 882.
Pero lejos de todo esto, hay que mencionar que Watanuki protagonizó un divertido momento cuando estaba 4-5 en el segundo set. Ante semejante momento de tensión del partido, le pidió al umpire: “¿Tenemos Pepsi?”. Y por orden del juez, un alcanzapelotas le fue a buscar una lata de gaseosa, la que fue degustada sin problemas con el permiso de su entrenador Wayne Ferreira. ¿El resultado? Dio vuelta la historia y se quedó con la gran victoria y las sonrisas del exigente público estadounidense.




