Damián Betular sobre la final de "MasterChef Celebrity": "Puede ganar cualquiera"
EXCLUSIVO El jurado de "Masterchef Celebrity" habló con DiarioShow.com sobre su vida personal, su rol como jurado del reality éxito en este 2020 y sobre la exigencia en la gastronomía. ¡Leé la nota completa!
@VivianaRomano
Es una de las revelaciones de la televisión en este alicaído y pandémico 2020. Su rol de jurado en "MasterChef Celebrity" fue de menor a mayor, creciendo lentamente frente al "envión" del "malvado" Germán Martitegui. Damián Betular encontró la manera de ser "él", creó un personaje distinto a sus dos compañeros (sumando a Donato de Santis) y en pocas semanas, causó sensación con su estilo incisivo y tranquilo en el reality éxito del año.
"Estamos viviendo unos días un poco locos, grabando mucho y muy feliz también. Mis días son complejos, pero trato de organizarme lo mejor que puedo. Me levanto, contesto mails del hotel, los negocios propios y al mediodía salgo para el canal y regreso a casa cerca de las 20 con ganas de comer algo, ducharme y acostarme", cuenta Damián a DiarioShow.com.
El 20 de octubre cumplió los 38 y admite que el único día de la semana que no hace nada y se dedica a descansar es el domingo. "No soy muy amante del verano, de modo que nunca me levanto motivado para hacer algo porque hay sol. Me puedo quedar tranquilo en casa con el aire acondicionado leyendo un libro aunque afuera el termómetro marque 40 grados de sensación térmica. Si se da puedo compartir una tarde con amigos en un lugar con pileta, pero disfruto más estar solo", expresa.
Si bien se destaca por su personalidad, hay una realidad y es que fue convocado a último momento cuando su amigo y colega Christophe se bajó de la propuesta de Telefe. Pero ése es un tema que no le preocupa en lo más mínimo: vive el presente a full.
Damián nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, se recibió en 2002 de maestro pastelero en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), y reforzó sus conocimientos en cursos que realizó en Londres y Nueva York. Actualmente es el chef ejecutivo del Palacio Duhau, también asesora en eventos privados y señala que si por alguna razón necesitan su presencia física en el lugar, también lo hace.
-Contanos alguna anécdota mala, divertida o loca de tu carrera.
-Malo, malo, malo (así lo repite, con fuerza) no tengo registro, divertido, todos los días, para mí la diversión es estar en un lugar trabajando bien a pesar de que son muchas horas. Es decir que por más que te paguen bien, necesito sentirme cómodo. En cuanto a raro o exótico, te podés encontrar con presidentes, famosos deportistas, es camaleónico porque también hay personajes de la realeza, otros piden tortas de treinta y pico de pisos para una boda de 100 personas. Cociné para actores, realezas, actrices.
-¿A qué chefs argentinos respetás y admirás?
-A Dolli Irigoyen y Germán Martitegui; son dos exponentes que nos representan muy bien. En nuestro país tenemos todos los climas, producimos mango, frutos rojos, papas, ni hablar de los lácteos y los pescados. No hay mejor manera de conocer un país que a través de su gastronomía. En pastelería, mi admiración es para Osvaldo Gross, por él me incliné a incursionar en este oficio.
“Con Germán y Donato la onda fue muy buena desde el momento uno; cuando nos acomodamos todos podemos brillar y ser como somos”.
EN CASA
-En cuanto a tu vida personal ¿estarías dispuesto a realizar una subrogación de vientre para ser papá, o adoptar? (algo que hizo Martitegui)
-Ser papá no lo tomo como algo obligatorio ni pendiente. Me encantan los chicos, pero a mis 38 años no siento la necesidad de hacerlo; no siento que "se me pasa el tiempo". Si quisiera, elegiría cualquiera de la formas que dijiste. Las adopciones monoparentales no son fáciles, llevan mucho tiempo y las leyes a veces no acompañan. Para la subrogación hay que viajar, hay que hacerla afuera. Ser papá no es un mandato para mí. Disfruto de mis sobrinos postizos y de todas las familias del corazón que uno arma.
-¿Qué elegís para tu bienestar?
-Elijo vivir en un departamento, ya que por mi profesión es mucho más cómodo, una casa lleva más tiempo, entonces, donde estoy, que tiene seguridad, reciben todo y es mucho más práctico. La gastronomía y la hotelería manejan horarios raros, y donde estoy me siento muy bien con la practicidad de lo simple.
“Ser papá no lo tomo como algo obligatorio ni pendiente. Me encantan los chicos, pero a mis 38 años no siento la necesidad de hacerlo”.
-¿El look particular que usás en el programa es una elección tuya?
-(Se ríe) Cuando llegué a Buenos Aires en el año 2000 conocí a una persona que abrió un local de ropa, Bolivia, y hace dos o tres años creó otra marca. Él viaja por el mundo buscando telas y bueno, a mí me encanta todo lo que hace Gustavo.
-¿De qué familiar heredaste tu altura?
-Mi mamá mide casi un metro ochenta, mi bisabuelo también, 1.88 como yo. Seguramente, de ellos.
Damián Betular: “En MasterChef la competencia es dinámica, obviamente hay que cocinar bien, pero ese día no se alinearon los ingredientes, te bloqueaste y fallás”.
PLENO ASCENSO
-Te ganaste un lugar de protagonista en el programa. ¿Sos consciente de eso?
-En 2019 grabé "Bake off", iba una vez por semana, con Paula Chaves estaba todo bien y cuando me llamaron para "MasterChef", nunca lo tomé como un reemplazo porque la bienvenida con Germán y Donato fue muy buena desde el momento uno; cuando nos acomodamos todos podemos brillar y ser como somos y ni hablar de Santiago del Moro, tiene una generosidad absoluta.
-¿Te adaptaste rápido a la cámara?
-Al ser diario no te das cuenta de muchas cosas, y hasta te olvidás de las cámaras. Los participantes ya son famosos, todo el mundo los conoce, entonces nos manejamos con ellos con naturalidad, pero los 18 participantes son figuras que manejan muy bien la cámara.
-¿Sentís que te quieren en la calle?
-¡Sí, yo estoy asombrado, es una locura! Estuve en la final de "Bake Off" con menos rating y fue una explosión. Con "Master" tuvimos más suerte porque arrancamos una semana antes de comenzar la cuarentena obligatoria, la gente no podía salir y nos eligió; pero ahora que está todo más liberado y se puede salir, igual nos acompañan todas las noches. El rating es maravilloso.
-¿Presumís quién puede llegar a ganar?
-Es una sorpresa. No es una frase hecha para esquivar la pregunta, la competencia es dinámica, obviamente hay que cocinar bien, pero un día no se alinearon los ingredientes, te bloqueaste, podés ser el mejor y fallás. Le puede pasar a cualquiera.
-El ámbito de la gastronomía de alto nivel tiene fama de "jodido". ¿Alguna vez sufriste maltrato?
-Creo que se puede confundir el maltrato con exigencia. A mí nunca me faltaron el respeto. Pero debo reconocer que siempre la exigencia fue muy alta porque si hay que atender a una cierta cantidad de personas pueden existir entredichos, pero terminaba el servicio, como le decimos nosotros, y nos íbamos a tomar una cerveza, somos todos amigos. Por suerte nunca sufrí destratos ni prediqué mi liderazgo. Soy exigente y a veces las cosas no me gustan, tampoco soy el ángel Gabriel, pero me muevo con respeto y empatía. Hay que entender que productos como el nuestro requieren de un equipo aceitado. Yo puedo ser maravilloso, pero solo no puedo.
INFANCIA EN DOLORES
"SOY EL PADRINO DE MUCHOS HIJOS DE MIS AMIGOS"
Su vida en Dolores tiene colores, sabores, recuerdos y anécdotas. "Me gustaría volver más seguido. Mis padres son comerciantes, tienen una casa de regalos, se llama "Regalos Carmen", como el nombre de mamá. Mis padres venían a comprar al barrio de Once cuando la ruta Dolores -Buenos Aires era mano y contramano, no había autopista, era un viaje que se hacía largo, saliámos temprano tipo 4 de la madrugada y un par de horas después comenzaba a ver edificios altos, una sensación que no sabría cómo explicártela, era una fiesta, una ilusión llegar a la Capital".
Con respecto a sus estudios, cuenta que siempre fue a colegios públicos. "A la Enet número 1 le agradezo haber hecho el secundario ahí, tenía todo, mecánica, carpintería, electricidad, matemática, fue genial. Amigos me quedan y soy padrino de muchos de los hijos de ellos; cuando se casa alguno es un acontecimiento el reencuentro".
Damián tiene una hermana mayor del primer matrimonio de su mamá, se llama Florencia y vive en Buenos Aires. "La adoro, somos una familia chiquita de cuatro, tengo dos tías de parte de mi madre, somos concentrados pero lindos".
PROYECTAN UN RESTÓ CONCERT
SOCIEDAD Y AMISTAD CON HUMBEERTO TORTONESE
Se conocieron hace 15 años en una fiesta de pastas caseras que organizó Dolly Irigoyen y se volvieron "hermanos de la vida". Varias veces fueron de vacaciones juntos.
La amistad se terminó de afianzar cuando Marley, que por entonces compartía radio junto a la dupla Elizabeth Vernaci-Humberto Tortonese, les contó que quería sumar a su programa a un columnista de cocina pero no tenía. A Torto se le prendió la lamparita, le recomendó a su amigo y allí le abrió la puerta del mundo de los medios.
Ahora, Damián y Humberto Tortonese tienen casi todo listo para abrir un restó en Colegiales. "Tenemos todo armado en Jorge Newbery y Conde, está pintado de negro, hicimos todo lo que pedía el Gobierno de la Ciudad, de modo que abriremos en breve. Queremos incorporar un café concert y que quede hermoso, como la idea original. Humberto se encargará de la parte artística y yo de la gastronomía.
Por V.R.



