@VivianaRomano

El "personaje" irrumpe en la tele, casi sin proponérselo porque Guido Süller sabe qué quiere y espera el público de él. Si bien lo que dice y cuenta son historias verdaderas, cuando se apaga la cámara, el ex comisario de abordo y arquitecto lleva una vida que no tiene puntos en común con lo mediático. "Cuando estoy triste me quedo en casa los días que sean necesarios, ya que al salir la gente me para en la calle, me piden fotos, autógrafos y tengo que estar bien" confiesa en diálogo con DiarioShow.com.

Ahora está en su estación favorita. "Nací en otoño, un 13 de mayo y como soy un nostálgico me encantan los ocres de las hojas, el fresco, los días nublados, voy al revés que todo el mundo, odio el calor y el sol intenso" asegura.

-¿Relacionás la naturaleza con lo estético, con tu ojo de arquitecto?

-Sí, por eso en mis diseños incorporo la naturaleza, en casa hay mucho vidrio, es una casa transparente y hasta el agua se mete adentro. Vivo sumergido, en un lugar donde la flora y la fauna se mantienen intactas. Puedo mirar cómo viven los animales, hay depredadores, los aguiluchos; los pájaros muy grandes levantan con sus garras a los cuises, ratas y ratones, es la ley de la naturaleza, el más fuerte se come al débil.

-¿Cómo es tu vínculo con tu casa?

-La disfruto porque el sueño de todo arquitecto es diseñar su propia casa. Para mí no hay casa más cómoda y linda que la mía. Además, es mi bunker. Ahí soy yo mismo; cuando salgo al exterior la gente busca al personaje. Cuando estoy triste, me duele una muela, o cualquier cosa que hace que no pueda estar sonriente, prefiero quedarme. Cuando salgo tengo que estar con una sonrisa en la cara.

Como es arquitecto, diseñó su propia casa.

-¿Cómo es tu cocina?

-Amplia, con una barra porque uno de mis hobbies es cocinar. La mía es retro, de los años cincuenta inspirada en los bares neoyorkinos, me costó mucho amoblarla y diseñarla. Lo logré y es la parte más linda de la casa. Cuando me siento en un lugar especial, miro el atardecer porque la casa está orientada al oeste.

-Teniendo mucho de lo que soñaste, ¿qué te falta?

-El amor. Un compañero, una compañera para transitar la última etapa de mi vida, por la edad que tengo. Ese alguien no aparece, pasan los años y sigo estando solo.

"Me falta un compañero, una compañera para transitar la última etapa de mi vida, por la edad que tengo. Ese alguien no aparece, pasan los años y sigo estando solo"

-¿Por qué creés que no sucede?

- La gente me tiene miedo, estoy un poco cosificado, piensan que vivo en un televisor y cuando me ven en persona se inhiben, les provoco timidez, no pueden pasar el muro, se quedan en el personaje; por otro lado, se me acercan personas por interés pensando que tengo mucho dinero, para hacerse famoso, conocido, o para salir en alguna foto en una revista. Pero como no soy tonto, me doy cuenta, prefiero estar solo.

-¿Los fracasos amorosos te golpearon fuerte?

-No los llamo fracasos, los denomino “experiencias de vida”. Me equivoqué en la elección de mis parejas, es una constante, es como si buscara la toxicidad, lo imposible y difícil, lo fácil me aburre, lo clásico y normal no me atrapa, me atrapa lo retorcido y esas relaciones tienen fecha de vencimiento, no hay futuro. Entonces, me parece que me espera la soledad. Mi novia se va a llamar Soledad.

-¿En la soledad encontrás paz?

-Por supuesto. Es una soledad buscada, pero si aparece alguien, bienvenido sea. En la soledad me hice amigo de mí mismo, me estoy transformando en mi mejor amigo. Miro un atardecer, una película en la cama comiendo cosas ricas, me agrada el silencio, es la mejor música, pero también, repito, estar con alguien también es muy bello.

Lazos familiares

-¿Qué relación tenés con tus tres sobrinos, Marylin, Sebastián y Cristian Silvio?

-Con Marylin (hija mayor de Silvia) me hablo cada tanto, me muestra fotos de su segundo hijo, pero después de la muerte de mi madre, el ser más importante de mi vida, quedé muy triste y afectado, me abrí de mi familia, no volví a ver a mis hermanos desde el 2019, solamente cuando se vendió la casa un ratito y no hablé con nadie, firmé en la inmobiliaria y me fui enseguida.

Con su hermana Silvia tiene un vínculo de idas y venidas.

-¿Marcelo, tu hermano adoptado, también heredó?

-Sí por voluntad de mis padres. En realidad no está adoptado ni es biológico, pero ellos querían que lo tratemos como a un hermano más. No estaba escrito en ningún lado, ni había un testamento, pero nosotros cumplimos con la palabra y la voluntad de mis padres. De modo que la casa se dividió entre cuatro.

-¿Qué heredaste de Hugo, tu padre?

-La rectitud, soy un hombre muy recto, me gustan las cosas derechas, no tengo vicios, no fumo, no tomo ni me drogo. Soy sano y decente.

-¿Quién era el que 'mandaba' en tu casa?

- Quizá lo aparentaba mi madre porque era una leona en su casa, muy madraza, su mundo era su hogar con sus hijos, marido y nietos. Pero cuando mi papá levantaba el tono de voz, todos arrugábamos, era hijo de alemanes, cuando yo era chiquito con solo mirarme, me ponía a llorar por el respeto y admiración que le tenía a ese hombre. Tengo la S de Superman tatuada en mi hombro izquierdo, pero no lo hice por el superhéroe, sino por mi padre. Digamos que Superman es mi papá.

"Cuando mi papá levantaba el tono de voz, todos arrugábamos, era hijo de alemanes, cuando yo era chiquito con solo mirarme, me ponía a llorar"

-¿Pudiste superar la muerte de Nélida?

-Mamá murió en 2019 por causas aún desconocidas, en diez días, y la extraño horrores. Nunca más pude ir al cementerio y la lloro todos los días. Estoy haciendo el duelo pero me cuesta muchísimo recuperarme.

-¿Eras su preferido?

-No, para nada. Yo era el hijo que más la amaba. El preferido era mi hermano adoptivo, a pesar de que la salvaron de que él la matara cuando la estaba estrangulando contra la pared porque tuvo un brote psicótico debido al exceso de drogas. La saqué de ahí y se potenciaron los principios de Alzheimer que tenía mi madre. Ese fue el principio del fin; también Marcelo le tiró un televisor del primer piso a la planta baja que le explotó al lado de ella.

-¿Cómo es tu vida con sus alegrías y tantas tristezas?

-La vida tiene sonrisas y tiene lágrimas; y con el paso del tiempo cada vez es más difícil ser feliz, se vuelve una meta casi inalcanzable. Igual, sigo siendo optimista, con sueños, proyectos e ilusiones a pesar de los golpes que te da la vida.

-¿Tu infancia fue bonita?

-Preciosa, vivimos en un barrio entre Villa Urquiza y Villa Pueyrredón. Fui un niño muy feliz, diría que hasta fue la etapa más linda de mi vida, todo era inocencia, remontaba barriletes, hacía crucigramas, jugaba a las bolitas, a las figuritas.

-¿Recibirte de arquitecto fue un desafío?

-Estudié en la Universidad de Morón y en siete años me recibí; la verdad, me llevó un gran sacrificio, es una carrera difícil y tediosa. Tengo un problema en la columna, en la parte cervical debido a las horas que pasaba dibujando en el tablero y maquetas. Después, cuando me recibí, acompañé a un amigo a su ingreso como Comisario de Abordo en Aerolíneas, hicimos cuatro cuadras de fila y en esas horas me convenció de que me anotara para volar juntos. Me anoté y como mi nivel de inglés es alto, superé a muchos chicos y me eligieron. Volé casi 26 años, tengo 12 mil horas de vuelo sobre mis hombros. Me jubilé en 2015 como jefe de cabina del área internacional, es el escalón más alto como tripulante.

Guarda buenos recuerdos de su época en Aerolíneas.

-¿Volaste con celebridades?

-Sí, con Liza Minelli cuando vino a Buenos Aires, Sarita Montiel, una actriz española, varios jugadores de fútbol desde Batistuta a Maradona, también atendí a varios cantantes, pero los trataba de igual a igual como un pasajero más. Siempre fui muy educado y volcado a la profesión por eso soy bien recordado en el ambiente de Aerolineas.

"Tengo problemas en el barrio con las cenas"

Tal vez para que las horas de soledad no le pesen tanto, Guido recibe los viernes y sábados en su casa a un grupo pequeño de 14 personas a quienes les cocina en su fastuoso hogar, en Pilar. Su idea es sentirse como en familia, por eso sólo hay tres menúes, compuestos de lo que mejor le sale en la cocina; aunque aclara que no es un restaurante.

Ofrece comidas hechas por él mismo en su casa.

"Se trata de una nueva modalidad puertas adentro, cenas privadas, pero ya me trajo problemas porque en los medios publicaron que es un restaurante, y tuve que dar explicaciones en el barrio ya que no se puede abrir un restó en una casa. Me llamaron de la administración enojados, me quieren hacer una multa y me la están haciendo muy difícil, inclusive los vecinos, pero voy a seguir hasta cuando pueda porque es un éxito, la gente la pasa genial, la gente me abraza, se emocionan, lloran, no me sueltan, es algo mágico” señala, contento con la idea de la que se puede saber más en la cuenta de Instagram @demasiadosuller.

V.R