Alejandro Paker, el "malo" de "Canta Conmigo Ahora": "Los villanos siempre son necesarios para el conflicto"
EXCLUSIVO. Con una vasta trayectoria artística, admite estar sorprendido por el reconocimiento de la gente desde que se luce en el programa de Marcelo Tinelli. La construcción de su pintoresco personaje, y lo que vendrá, en charla con DiarioShow.com.
@Rfilighera
Sorpresas te da la vida. Luego de muchas temporadas de remar como actor serio y con un enorme bagaje académico en todos los ámbitos - teatro, televisión y cine- el misterioso llamado del universo se hizo presente en la existencia de Alejandro Paker. A partir de los primeros minutos de su participación en el ciclo de Marcelo Tinelli, "Canta conmigo ahora", su trayectoria y vida de relaciones cambió de manera ostensible.
Su personaje de jurado “malvado” e inflexible le proporcionó un manto de popularidad que lo sorprende día a día. El propio artista analizó junto a DiarioShow.com las causas de este especial fenómeno artístico que ha marcado un antes y un después en la batalla cotidiana de su profesión.
-¿Te ha sorprendido este llamado a la convocatoria masiva?
-La verdad que sí, más allá de haber participado como invitado en algunos musicales, como así también en algunas galas del "Bailando". En realidad, nunca pensé que me iban a llamar para formar parte de un equipo estable.
-¿Tomaste como referencia para tu personaje el famoso rol de Aníbal Pachano?
-No necesariamente. A lo largo de los programas de Tinelli siempre estuvieron los aportes, en materia de jurado, de Jorge Lafauci, Oscar Mediavilla, Marcelo Polino, Ángel de Brito, Moria Casán y el propio Pachano, quienes se desenvolvieron en esta área de disciplina y exigencia. Yo, en cambio, tengo una mirada más provista desde la actuación. Esa es mi especialidad. Y mi devolución tiene que ver ajustadamente con lo interpretativo. El nivel de los concursantes está comprobado desde lo amateur como desde lo profesional.
-En consecuencia, existe un nivel en donde uno le puede pedir a los concursantes un poco más de profundidad. Voy por ese lado, más allá que haya mucha gente a la que no le gusta. En definitiva, un punto más o menos, no define la carrera sustancial de estos profesionales. En este concurso, el premio es el dinero, no es la consagración artística ni la posibilidad de erigirse como la voz del año.
"En este concurso, el premio es el dinero, no es la consagración artística ni la posibilidad de erigirse como la voz del año"
-¿Cómo fuiste construyendo tu performance aquí?
-Mi rol de actor influyó notablemente. Y me siento muy seguro en esta construcción del pensamiento y la imagen. Esto lo fui pensando en algún punto y se fue macerando con el tiempo de la imagen en vivo. Por otra parte, yo nunca había hecho antes televisión espontánea, mi rol se había dado como actor, a través del ensayo y del pie que me podía dar un compañero. Inclusive, mi relación con Marcelo Tinelli se va creando en el minuto a minuto. Por otra parte, Marcelo es un gran hacedor de televisión y del efecto de la improvisación. Él tiene la visión general del pulso del programa y, en este camino, estoy aprendiendo. Él dirige a cien personas como si fuera un director de orquesta. Es muy interesante. Tiene muchas responsabilidades, es un mago.
-Esta popularidad tan fuerte, ¿te cambió la vida?
-Me sorprendió, insisto, la inmediatez, la rapidez con que sucedió. Cuando hago teatro siempre recorro la calle Corrientes y me encuentro con gente que me saluda, pero antes se trataba, puntualmente, de espectadores teatrales. Ahora, fijate que puedo estar alejado de la zona del microcentro y la gente me para en la calle para saludarme. Lo mismo me sucede en un comercio de artículos de limpieza, en la verdulería y el supermercado chino. Mis propios vecinos me gritan de balcón en balcón.
-¿Ha sido elaborada la elección de tu vestuario?
-Yo quería que mi personaje instalara algo que tuviera que ver conmigo y que formara parte de mi imagen teatral. El tipo de vestuario que estoy utilizando es de performance, de show y lo compongo junto a un gran equipo, integrado por el diseñador Jorge Sandoval y la estilista Valentina Mayol. Entonces, construimos este personaje que se ve desde la cintura para arriba y cuya información es la que recibe el público. Por otra parte, también, se han dado cita inspiraciones de Freddie Mercury, David Bowie y la cantante austríaca trans, Conchita Wurst. Entonces, se han hecho presentes estilos que transitan entre la androginia, la masculinidad y lo femenino. También, lo diverso, los colores y la grandilocuencia. El volumen que le damos es muy alto.
-¿Por qué creés que son tan atractivos los villanos?
-Nos gustan porque, de alguna manera, nos refleja a todos. Es la imagen de lo que nos gusta y desagrada de nosotros mismos. Por otra parte, la televisión, como el teatro y el cine, es un gran espejo de conductas humanas. Los villanos son siempre necesarios para que suceda el conflicto y para saber, en definitiva, de qué lado estamos. Es un tipo de personaje necesario para poder interpolar nuestra realidad cotidiana. ¿Quiénes somos? y ¿cómo somos? Hoy podemos ser buenos o malos de acuerdo a la circunstancia que nos toca cursar. A veces, el bueno juega a ser el bueno por motivos excluyentes de conveniencia y otro tipo de intereses. Ya no sirve más lo que está bien o está mal. Es lo que somos, en definitiva. Y, después, dependerá de nosotros mismos, si queremos hacer los cambios necesarios.
"A veces, el bueno juega a ser el bueno por motivos excluyentes de conveniencia y otro tipo de intereses. Ya no sirve más lo que está bien o está mal"
-¿Te sorprendieron las declaraciones de la ex jurado, Claudia Carencio, sobre cierto maltrato en el programa?
-La verdad que me sorprendió mucho. Nosotros generalmente estamos en una carpa antes de subir a la tribuna del jurado. Existe una logística muy organizada y un excelente trato hacia nosotros. Nos atienden minuto a minuto y están pendientes de nosotros, desde el clima hasta el más mínimo detalle. Antes de salir a escena nos ponemos a cantar y realizamos contenidos. Se genera una atmósfera impecable como si fuera el cumpleaños de alguien. El ámbito laboral es de festejo, celebración y de alegría. Todo esto es generado por los productores. Y mientras vamos subiendo y poniéndonos los micrófonos seguimos cantando y jugando. En consecuencia, me sorprenden esas declaraciones. No me ha pasado nada incómodo a mí, ni tampoco, he advertido situación anómala con algunos de mis compañeros.
-¿Cómo te llevás con tus compañeros?
-De movida pegué muy buena onda con Cristian Castro. Ha sido un compañero muy amoroso. Estuvimos mucho tiempo conversando de varios temas, de la misma manera que con el Puma José Luis Rodríguez y, recientemente, también, me conecté muy bien con Celeste Carballo. Charlamos mucho en la previa y en la tribuna, compartimos golosinas y frutos secos. Son muchas horas de grabación y el espíritu de camaradería, entonces, surge a flor de piel. El contacto se da con los más cercanos en la tribuna. Estoy muy feliz con mis compañeros.
-¿Pensás retomar la actuación?
-Voy a comenzar la segunda temporada de la miniserie "El encargado", de Mariano Cohn y Gastón Duprat, que cuenta con la actuación protagónica de Guillermo Francella. Por otra parte, espero con gran expectativa el estreno de dos películas: "La leyenda del cóndor ciego", un thriller épico de amor y venganza alrededor de la muerte de Juan Lavalle, y también, "Selencay". Se trata de una serie filmada en la Patagonia y cuya trama transita el suspenso en derredor de una familia con poderes extraordinarios. En cuanto a teatro, por ahora, no me dan los tiempos. Veremos más adelante, para el verano.
R.F
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