"Estoy acá porque Dios mató mi ego"

EXCLUSIVO Uno de los grandes guitarristas argentinos se confesó con DiarioShow.com y habló de su presente: el lanzamiento de su nuevo disco, el show que le espera en el Teatro Colón y mucho más. Leé más, en la nota. 

@Perez_daro

David Lebón, o "El Ruso", como le suelen decir cariñosamente, es una de las gemas escondidas del rock nacional, porque si bien goza de un extraordinario presente, no siempre fue reconocido como debería. Tocó en Pappo's Blues, Pescado Rabioso y fue parte esencial de Serú Girán (¿les suena la voz de "Seminare"?).

Artista de éxito absoluto. Pero también del otro lado. "Viví el lado oscuro de la luna yo", dice en charla con DiarioShow.com, mientras se prepara para tocar en el Teatro Colón el sábado 8 de febrero, presentando su disco "Lebón & Co". Padeció torturas, vivió en el ostracismo, escapó de los excesos. Pero nada lo marcó tanto como un hecho familiar. "Nunca lo cuento porque es un poco triste, pero contándolo también se entiende mejor lo que quiero decir. Mi hija Nyla se quemó cuando tenía ocho meses de vida. Ahora tiene 38. Estuve un año con ella en el hospital de niños, todos los días con las mamás y los papás de otros chicos internados. Mi esposa no podía soportar el hecho de ver a su hija toda envuelta como una momia, entonces yo estaba todo el tiempo. El doctor nos dijo que podía ser que no sobreviva, porque consumió mucho humo y se quemó todo el cuerpo salvo sus genitales porque tenía un pañal mojado". El relato es estremecedor, pero el guitarrista lo saca a conciencia, para expresar cómo cambió su vida. "La llevé en un taxi y le dije al taxista que espere que ya nos íbamos, ¡cualquier cosa! O no tenés conciencia o no querés aceptar que lo que le pasa a tu hijo es grave. Ese año que pasó con todos los padres y madres en el hospital, me hizo darme cuenta que yo era un ser normal también. No una estrella. Un día les dí de comer a unos paraguayos porque se les había muerto un hijo y no podían más de la tristeza. Estuve en otro mundo. Ellos me ayudaban a mí porque me ponía a llorar cuando tenía miedo de que mi hija se me vaya. Mi ego quedó aplastado. Siento que Dios con el pie me aplastó el ego, me lo mató. Y me hizo un gran favor. Siento que estoy donde estoy porque no tengo el ego que tienen la mayoría de los artistas"

 

No se siente una estrella, ni alguien por encima del resto. David explica que "soy sincero, tengo 67 años, no tengo miedo de decir las cosas que tengo que decir. Las estrellas están en el cielo. Acá ha habido artistas buenos. Muy buenos. Pero estrellas... a Sandro le decían "astro", ¿no?. No sé, está todo bien, no me jode para nada que otros sean considerados así, pero no me siento una estrella. Solo un músico. Un buen músico, mejor que algunos quizás"

El músico se presentará en el Colón nuevamente, y está feliz con lo que logró con su reciente álbum. Entiende que "yo pensé que ‘Encuentro supremo’, mi anterior disco, iba a tener la repercusión que tuvo este, pero no pudo ser. No es que el actual sea mejor, pero fue una muy buena idea. Todos los que vinieron pusieron un amor que no puedo ni explicar". El cariño también viene de parte del público, y él lo siente de una forma especial: "Es comida rica, pero no me queda acá arriba en la sien, en mi ego. Me queda en el corazón, donde vive el amor. Te pasa lo mismo que cuando te enamorás".

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