FARÁNDULA

Detalles de la denuncia a Marley por presunta corrupción de menores: ¿cuales son los delitos que se le atribuyen?

El conductor de Telefe actualmente cargo de “Survivor” habría recibido una denuncia judicial por mantener relaciones sexuales con un menor de edad. Los detalles, en la nota.

Alejandro "Marley" Wiebe fue denunciado frente a la Justicia por corrupción de menores. El conductor, que actualmente se desempeña en la pantalla de Telefe con el programa “Survivor: Expedición Robinson”, fue señalado de forzar a mantener relaciones sexuales a un menor de 17 años de edad.

¿Qué dice la denuncia judicial contra Marley?

Así lo informaron en el noticiero América Noticias, donde se leyó la denuncia de Adrián Alfredo Molina. El denunciante, que hoy tiene 44 años, vive en Miami y trabaja con víctimas de trata de personas, viajó a la Argentina para buscar un “juicio por la verdad”, ya que los hechos habrían sucedido en la década de los 90 y estarían prescriptos.

Molina asegura que conoció a Marley por Internet y entablaron una relación por teléfono. “Al cabo de un tiempo me citó en una esquina de Palermo, donde nos conocimos personalmente. Para ese entonces él ya se había transformado en alguien de confianza, en la única persona que sabía todo de mi vida... En esa ocasión me subí a su automóvil en el área Libertador e inmediatamente me llevó por la autopista Panamericana a su casa de la zona norte”, detalla la denuncia.

En la extensa denuncia, Molina pide un "juicio por la verdad". "Vengo por el presente a efectuar denuncia, solicitando asimismo ser tenido por parte querellante, a la luz de lo dispuesto por los artículos 82, 83 y concordantes del Código Procesal Penal de la Nación, en orden a los sucesos que a continuación se exponen", comienza su relato.

 Marley fue denunciado por corrupción de menores.
 Marley fue denunciado por corrupción de menores.

"En una ocasión me dijo que se parecía al conductor televisivo Marley, generando la duda si era o no, si bien no lo afirmó me había contado que trabajaba en una compañía de producción de espectáculos. Ello fue después de un tiempo de comunicación y antes de conocernos. Al cabo de un tiempo me citó en una esquina en la zona de Palermo donde nos conocimos personalmente. Para ese entonces él ya se había
transformado en un amigo, en alguien de confianza, y la única persona que sabía
todo de mí vida. En esa ocasión me subí a su automóvil en el área de la Avenida del Libertador e inmediatamente me llevó por la autopista Panamericana a su casa en la zona norte del gran buenos aires." Continuo el relato.

"Durante ese trayecto intentó agarrarme de la mano, lo cual rechace. En ese primer encuentro en su casa trató de seducirme e intentó tener relaciones sexuales, pero yo me negué, lo cual me dio mucha vergüenza y culpa." Afirma Molina.

"Durante todo ese tiempo me distancie de familia y amigos, cambie de carrera, y asumí el rol de su protector pero en realidad fue el quien tomó ventaja de mí e influyó en mi anormal desarrollo psicosexual. En varias ocasiones proponía juegos sexuales, con la utilización de juguetes y me obligo a ingerir ciertas drogas."

"Yo nunca había usado drogas. En una ocasión en la planta alta de su casa, Alejandro Wiebe colocó en mi nariz una substancia ilegal que se llama poppers. La substancia ingresó a mis fosas nasales, me hizo hervir la cabeza, la nariz, la garganta, los ojos, esto pasó mientras el intentaba convencerme
de tener sexo en la bañera/jacuzzi. Me sentí tan mal que me descompuse, y mareado perdí el equilibrio y la conciencia. Lo único que recuerdo antes de perder conciencia es él tratando de levantar mi cuerpo de la bañera y luego recuerdo estar en su cama."

"En su casa Alejandro Wiebe tenía debajo de la cama una colección de objetos anales, , que él me pidió que se los introdujera en su ano, lo que sin lugar a dudas corrompió mi normal desenvolvimiento y desarrollo sexual, a una edad adolescente. Recuerdo que le gustaba utilizar sustancias comestibles para las relaciones sexuales, que compraba en sus viajes al exterior, con diversos sabores y consistencias que colocaba en mi órgano sexual. Jugaba con una pluma para hacerme cosquillas. Tenía una venda que me tapaba los ojos. También Eso iba variando según sus gustos y siempre utilizaba aceites sexuales. Alejandro Wiebe gradualmente iba aumentando sus deseos y perversiones. Mayormente él quería ser penetrado y hacerme sexo oral." habria afirmado Molina.

"Esa fue la dinámica por la mayor parte de la relación. En ocasiones Marley tenía el deseo de orinarme y pretender que yo beba su orina, lo cual me daba mucha vergüenza y asco. Recuerdo en una ocasión bajar en su casa luego de tener sexo mientras él se quedó arriba y vi que en la pantalla de su computadora había múltiples conversaciones con otros hombres. Me insistía ocasionalmente para
realizar tríos o sexo grupal, pero a eso nunca accedí, aunque me hacía sentir culpable por negarme a ello.- Durante estos años el buscaba mostrarse en relaciones heterosexuales con personas del ambiente como Rocío Marengo y Carolina Peleritti, que le hacían de pantalla a su condiciones homosexual. Tenía obsesión por tener hijos, quería buscar una relación con una mujer para que le diera hijos."

"A cambio de mi silencio y complacencia me regalaba entradas para conciertos y eventos del espectáculo, pero siempre me hacía sentir culpable con su manipulación y destrato. En una ocasión, en mi primera visita a Estados Unidos yo estaba en un hostel de habitaciones y baños compartidos. El insistió en ingresar a mi habitación y cuando lo logró, me obligó a sentarme en la cama, se abrió los
pantalones e introdujo su miembro en mi boca, sosteniendo mi cabeza, hasta que finalmente Alejandro Wiebe eyaculo". Atestigua Molina.

"Si bien yo me fui lejos, Marley viajaba cada tanto a Miami donde nos veíamos y nos frecuentábamos con una suerte de amigos con derecho. Yo ahí ya era mayor de edad. Todo siguió igual, yo no podía ver ni darme cuenta de lo que hacía sobre mí, de sus abusos, sus corrupciones, ya que tardé muchos años en darme cuenta de lo que era una relación, de lo que era un encuentro sexual normal, cosa que con él nunca tuve. Desde que salí de Argentina empecé a sufrir problemas por estas vivencias y fui diagnosticado con depresión clínica. Aún sigo afectado por esta depresión y tengo síntomas de estrés post traumático severo, lo que es común en víctimas de abuso, sufriendo de consecuencias psicológicas por la conducta aquí denunciada. Luego de muchos años de terapia pude entender el porqué.

"Por la conducta de Alejandro Wiebe conocido públicamente como Marley, quien afectó mi integridad moral y sexual, produciéndome una errónea interpretación en el desarrollo de las relaciones interpersonales como así también sexuales, las cuales nunca pude experimentar libre y naturalmente, incluso hasta el día de hoy."

"Si bien los sucesos que me damnifican de corrupción de menores, previsto y reprimido por el artículo 125 del Código Penal se encuentran prescriptos, a la luz de lo establecido por los artículos 59 inciso tercero, 62 inciso segundo, 63 y 67 párrafo cuarto del Código Penal, solicito la realización del
proceso a efectos de determinar la verdad de lo que me ha sucedido y me damnifica."

"En tal sentido el derecho a la verdad es un derecho de carácter colectivo que permite a la sociedad tomar conocimiento de la ocurrencia de los hechos aberrantes denunciados y tener información para evitar su reiteración" (cfr. Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional nro. 41, Secretaría nro. 112, en
causa número 79.503/18, resuelta el 30 de noviembre de 2023)."

"Con el carácter colectivo de estos derechos, entiendo que los diferentes matices de la responsabilidad internacional estatal deriva de la suscripción por parte de la República Argentina de los Instrumentos
Internacionales de Derechos Humanos (Convención sobre los Derechos del Niño, Convención Americana de Derechos Humanos, entre otros) "...puesto que los delitos de abuso sexual afectan derechos humanos específicos -en principio la libertad e integridad personal, la dignidad de la persona, y su esfera de autodeterminación comprendida en el concepto de vida privada-, incumbe en general a los Estados un deber de garantía, que comprende, la organización de sus estructuras, y la emisión de disposiciones legislativas o de otro carácter, para asegurar a las personas bajo su jurisdicción el libre goce de aquellos derechos y el respeto a su dignidad, que se definen en los tratados generales de derechos humanos, Arts. 1 y 2 de la Convención Americana de los Derechos Humanos y arts. 2.1 y 2.2 Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos..., entre las que se incluyen las medidas de protección contra toda forma de abuso físico o mental, incluido el abuso sexual (art. 19 CDN)." (ver "M., P.S. s/Abuso sexual-
Art. 119 3° Párrafo-", CNCCyC, Sala I, 8/11/2017).

"Debido al tiempo transcurrido y teniendo en cuenta los cambios tecnológicos, no poseo las comunicaciones de los chats y correos electrónicos al momento de tener diecisiete años de edad y el denunciado corrompió mi normal desenvolvimiento moral y sexual, por lo que a los efectos de acreditar los extremos denunciados, solicito al Sr. Juez interviniente con intervención del Cuerpo de Médicos Forenses de la Justicia Nacional, la realización de pericias psicológicas y psiquiátricas sobre mi persona a efectos de determinar las secuelas que me causó la conducta desarrollada por el aquí acusado Alejandro Wiebe conocido artísticamente como Marley."

"Solicito se me convoque a ratificar la presente denuncia a la mayor brevedad posible, teniendo en cuenta que el día 31 de agosto de 2024 tengo pasaje para regresar a los Estados Unidos, donde me encuentro radicado. Previo a efectuar la vista establecida por el artículo 180 del Código Procesal Penal de la Nación, se me tenga por parte en el rol de querellante en las presentes actuaciones y, por constituido el domicilio, quedando sometido a la jurisdicción del Tribunal y a las resultas del proceso de determinación de la verdad que postulo", concluye Adrián Alfredo Molina su relato. 

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