Las tragedias de los famosos: Marcelo Taibo, la joven promesa actoral que falleció en un trágico accidente
Hijo de la reconocida actriz Beatriz Taibo, y hermano de Raúl Taibo, murió a los 39 años después de haber sido atropellado por una formación ferroviaria en Núñez. Los detalles, en la nota.
Marcelo Taibo, el hijo menor de Beatriz Taibo y del productor Tito Olivero, de profesión actor igual que su mamá y que su hermano, debutó en la calle Corrientes en agosto de 1999, con un papel secundario en la obra que protagonizaba Raúl, "Las alegres mujeres de Shakespeare".
A Marcelo Olivero le costó abrirse camino, tal vez por el peso de la fama de su familia, actuó en algunas telenovelas de Canal 9, en infinidad de publicidades y sobre todo en el circuito de teatro independiente. En el 2003, Alberto Migré volvió a tenerlo en cuenta y lo convocó para su ciclo de radioteatro.
"Yo creo que a todos los que somos hijos de actores o actrices más o menos reconocidos supongo que debemos coincidir en lo mismo. Creo que es el tema de que te abre puertas. A uno no lo conoce nadie y de repente puede acceder más fácil a una primera convocatoria (...) Después de eso el trabajo es el mismo o más duro todavía, del que no tiene un padre conocido", declaraba por aquel entonces.
El 7 de junio de 2004, a Marcelo Taibo lo arrolló un tren en el paso a nivel de avenida Congreso y O'Higgins en Núñez. Según los testigo,s cruzó confiado cuando pasó el primero, sin advertir seguramente por la prolongada curva, que venía otro en sentido contrario.
Marcelo murió en la ambulancia que lo trasladaba al Hospital Pirovano. Como no tenía documentos que lo identificaran, su familia no lo supo hasta el día después. Raúl preocupado porque no lo encontraba, consultó al ministro Gustavo Béliz, casado con la hermana de su ex mujer, quién le confirmó la triste noticia.
Su muerte, golpeó con fuerza al mundo del espectáculo. La querida Beatriz Taibo se derrumbó. Sus compañeros de toda la vida, actores que como ella lo habían visto crecer, la acompañaron de un modo incondicional. Hubo lágrimas, recuerdos y aplausos. Pequeños gestos para mitigar el dolor más profundo.



