FARÁNDULA

Matías Alé reveló detalles de su oscuro pasado, a diez años del brote psicótico: "Me pasé de rosca..."

El actor, a punto de casarse con Martina Vignolo, charló íntimamente sobre sus años con problemas de salud mental, y cómo pudo salir adelante. ¡Mirá el video!

Matías Alé está feliz por el inminente casamiento con Martina Vignolo, este jueves, tras un conflicto con su ex, por el que debió posponer la boda. Luego de años oscuros vividos con María del Mar Molar puede analizar lo que realmente vivió en distintas etapas de su vida, especialmente hace una década, cuando sufrió un brote psicótico.

Matías Alé, a diez años del brote psicótico

 

"Me internaron dos veces, después me medicaron hasta hace un año y medio". También se refirió en diálogo con Toti Pasman a su dependencia con el consumo excesivo de marihuana. “En 2015 fumé mucha marihuana y me creí un cuentito. Sentía que era Dios y que me daban señales. Que la radio me hablaba. Dejaba de fumar y se me iba”. 

"Me pasé de rosca, mi cabeza se iba. No había forma de volver atrás, entonces, fumaba buscando esa historieta", explicó el humorista, quien remarcó que estos episodios de delirios lo llevaron a ser internado y medicado por profesionales de la salud. "Me veo en imágenes y estaba más lento. Y no está mal. Esos químicos te acomodan, es un tema psiquiátrico. Me hizo ver cosas que no iban de la mano con la realidad. No soy Dios ni el Espíritu Santo".

El conductor intervino reconociendo el valor de la confesión pública: "Te felicito porque hay mucho mensaje frívolo de la droga, de que no pasa nada". Alé amplió su relato sobre las secuelas del consumo: "Yo huelo y salgo para otro lado. Estuve atado a una silla de ruedas gritando el Ave María y hoy estoy en un escenario haciendo reír a la gente", recordó, al evocar uno de los momentos más extremos de su historia personal. "Me podrían haber cancelado mil veces". 

Por otra parte, la soledad de ciertos tramos quedó clara en su testimonio sobre el tiempo internado: "Cuando estaba en el neuropsiquiátrico, mi vieja era la única que me llevaba una bebida isotónica y un postrecito a las tres de la mañana. Entonces, ¿qué me van a venir a mí a correr? ¿Cuánta gente, promedio, estuvo dos veces en un neuropsiquiátrico y salió?", reflexionó. 

 

Alé reinterpretó el sentido de las dificultades atravesadas, desplazando el foco del "¿por qué?" al "¿para qué?", considerando que su experiencia puede funcionar como mensaje esperanzador: "Para que sepan que se puede salir, que se puede vivir sin fumar, que se puede hacer un montón de cosas".

El actor evitó dogmatizar, asegurando: "No estoy bajando línea, hagan lo que quieran, cada uno con su... hace lo que quiera, pero sepan que hay personas que no les hace bien. Sepan que hay una vida después de la oscuridad", finalizó.

 

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