La opinión de Luis Ventura: ahora hay que pedir permiso para informar...
TE LO DICE ÉL. En estos días me ha tocado participar de algunas polémicas y observaciones de esos opinólogos de la nada, que hablan todo el tiempo desde ninguna base y solo por el hecho de la bol... misma.
@LuisVenturaSoy
En mis 51 años de ejercer el periodismo y moldear la artesanía de la noticia, me quieren hacer creer que para informar hay que pedir permiso. Muchos colegas que entregaron sus vidas por el derecho de informar en los tiempos más censores y minados de prohibiciones, eligieron dar la nota a medir las consecuencias de su responsabilidad.
Eso sí; si después el periodista -que es de carne y hueso- elige por factores humanos, eludir, frenar, silenciar o mirar para otro lado, es una cuestión que cada profesional deberá resolver adentro suyo, en charla personal con su propia conciencia.
Hace poco recibo una tierna foto en la que Gladys "La Bomba Tucumana" visita a Lía Crucet, que está internada en un hogar, donde muestra la realidad actual de aquella exuberante "Tettamanti" hoy rodeada de cuidados médicos y con muchas horas vacías.
Haber subido la imagen de ambas cantantes populares despertó la ira de esos intolerantes de las verdades, de las realidades, que siempre prefieren esconderla debajo de alfombras amplias. ¿Es mejor el olvido, el ocultamiento, la negación y el mostrar una historia que pueda herir negocios lejanos de toda humanidad?
Una vez más, me pareció mucho más saludable informar sin otro objetivo que la verdad, quizás tentando a algunos vivillos que, sin importarles la consideración, la presencia de afectos y la vida misma, se ofuscan creando microclimas en los que siempre hacen marquesina las quejas, los reproches y las pontificaciones tan tontas como dañinas.
Lo mismo me pasó por haber contado una noticia que se sabía en el medio todo, como fue el nuevo embarazo de Morena Rial; quien inesperadamente salió a condenarme con palabras que, por nuestras vidas, considero injustas.
El argumento fue que ella no había autorizado a que se difundiera la noticia, que fue justamente la herramienta con la que su padre, Jorge Rial la educó, crió y dio de comer durante décadas. ¡Me pareció raro!. Sobre todo si arruiné algún negocio a quienes imaginaban ser los primeros en informar, comprando material con esa condición.
Perdón por dejar aflorar una vez más mi condición de periodista, y si causé algún daño no planeado bajo ningún punto de vista. Me disculpo si lastimé a alguien con esa noticia tan tierna, pensé que era una celebración. Te lo digo yo.
L.V



