La opinión de Luis Ventura: desnudar el alma ante las cámaras
TE LO DICE ÉL. La revelación que hizo Tomás Kirzner hace unos días en el programa de Andy Kusnetzoff sorprendió a todos. El hijo de Adrián Suar y Araceli González fue valiente e hizo su catarsis en televisión, ese ámbito que es parte de su vida desde que nació.
@LuisVenturaSoy
¡Cuántas cosas sorprendentes pasan dentro de esa pantalla que nos acompaña todo el tiempo! Porque la televisión se ha convertido en una especie de familiar obligado de nuestras vidas. Porque a la "tele" la tenés en tu casa, en la oficina, en el club, en el comercio y en todos lados donde se haga necesaria una compañía. Ahí la tendrás siempre firme junto a vos, incluso sin tener el aparato "televisor" propiamente dicho; celulares y tablets la reemplazan sin problemas.
Porque la televisión dicen que entretiene, pero también informa, te lleva a lugares en los que nunca imaginaste estar, te anota en juegos con premios… y últimamente te psicoanaliza como si fuera un gran diván de aquellas cosas que muchos no se animan a revelar a sus íntimos, pero cuando ven las luces de las cámaras sienten el envión de contar aquello que jamás se animaron, no quisieron, ocultaron y se reservaron para su cajita de secretos más inexpugnables.
Alivio espiritual y mental
Noches pasadas ocurrió con Toto Kirzner, el hijo de Araceli González y Adrián Suar, o el hermano de Florencia Torrente, si preferís. Un joven veinteañero del que se sabía poco porque no es muy frecuentador de los medios y las noticias, pero después de esa noche de revelaciones en "Podemos Hablar", o más simplemente el "PH" de Andy Kutnezoff, todo cambió.
Porque el joven Tomás se abrió y sacó de sus fibras más íntimas una historia de abuso infantil, sucedido a sus 7 años, que en seguidilla con las denuncias de mujeres cubanas en relación a Diego Maradona y sus cuestionados entornos llenaron la pantalla de contenidosduros. Recordamos a la fuerza cómo muchísimos menores de edad son ultrajados, avergonzados, humillados y traumatizados por mayores inescrupulosos, repudiables y delincuentes.
La pregunta es ¿por qué Toto eligió la televisión para expresarlo? Podría haberlo hecho con sus padres, con su familia, con algún amigo, con su psicólogo, en una comisaría, en una fiscalía. Pero no; el lugar fue la televisión que hoy se ha convertido en el confesionario de sinceramiento de mucha gente común, pero ahora y también de famosos, e hijos de famosos, que muestran y cuentan lo que nos pasa al lado, enfrente, arriba, abajo o detrás de nuestras vidas sin que nos demos cuenta y sin embargo ocurre todo el tiempo.
Quizás no esté bueno que el nombre de Toto logre notoriedad, titulares, tapas y espacios por semejante aberración pero también es cierto que la televisión podría ayudar a despabilarnos de muchas cosas que, aunque se disfracen y enmascaren, existen. Ya que no las sabemos ver nosotros en nuestras cosas cotidianas, que sea la pantalla la que nos pegue un golpe de realidad. Despertate que la vida sigue y no se detiene. Te lo digo yo.



