Rodrigo, a 20 años de la muerte del ídolo
Como Gardel, pasó a la inmortalidad un 24 de junio. A dos décadas de aquel trágico accidente en la autopista Buenos Aires-La Plata, DiarioShow.com repasa su vida y obra. También, los celos y envidia que provocaba su éxito.
@RFilighera
La actuación en la discoteca Escándalo de la ciudad de La Plata había sido brillante. La euforia por el Potro se acrecentaba cada día más; su personalidad, carisma y simpatía generaban en sus seguidores una devoción como muy pocas veces se había dado con otros grandes ídolos de la canción argentina. Pero este ascenso, esta enorme popularidad de Rodrigo, ¿no generaba, quizás, escozor, incomodidad y algo de envidia en el universo de la bailanta? Una sospecha que acompañó al cantante desde sus propios inicios.
Lo concreto es que aquella madrugada de ese 24 de junio, Rodrigo se trasladaba por la autopista Buenos Aires-La Plata manejando su Ford Explorer roja XLT, acompañado por su ex pareja Patricia Pacheco y el hijo de ambos, Ramiro, el músico Jorge Moreno, el locutor Alberto Pereyra y Fernando Olmedo, descendiente del popular Negro. El cansancio y el estrés siempre estaban presentes; no obstante, a Rodrigo parecía no hacerle mella. Todo hasta ahí era normal; sin embargo, a las 3.30 se empieza a gestar otra historia.
Rodrigo se encontraba circulando en la dirección señalada y, a la altura de la ciudad de Berazategui, en determinado momento, un Chevrolet blanco se le pone a la par del vehículo del cantante, lo supera y le bloquea el paso momentáneamente. Dicha acción habría enardecido a Rodrigo y trata, en consecuencia, de superar, como desafío, a aquel coche; sin embargo, la tensión de la acción hizo que perdiera el control del volante y la camioneta diera varias vueltas sobre el pavimento, lo que provocó su expulsión del vehículo y su muerte instantánea. En tanto, Fernando Olmedo fue trasladado al hospital con significativos golpes en todo su cuerpo, falleciendo al poco tiempo. El episodio se dio a conocer en forma exclusiva, placa roja mediante, por la pantalla de Crónica TV.
Juicio y entierro
Posteriormente, se llevó a cabo toda una serie de trámites judiciales en la recopilación de diferentes pruebas, elementos y testimonios y que dieron lugar al correspondiente juicio. Cabe recordar que la sentencia, luego de agotadoras jornadas, pudo conocerse en medio de la crisis de diciembre del 2001. “Todo estaba estallando y nosotros en el juicio”, recuerda el abogado de la familia, Miguel Ángel Arce Aggeo. Más allá de los elementos que se habían conseguido obtener en cuanto al trágico accidente, Alfredo Pesquera -el conductor del otro vehículo- había llegado a las audiencias acusado entre la ira y la bronca de los incondicionales seguidores del cantante, pero fue absuelto sin poder comprobarse que hubiera sido el que provocó, ex profeso, el accidente automovilístico. En tanto, el país ardía en medio de las llamas por la situación socioeconómica que se estaba viviendo. El cadáver del ídolo fue inhumado en el 2005 en un mausoleo del cementerio Las Praderas de la ciudad de Monte Grande.
Comienzos con pantalones cortos
Nacido el 24 de mayo de 1973 en la ciudad de Córdoba; hijo de Eduardo Pichín Bueno, productor musical, y Beatriz Olave, compositora y empleada de una empresa editorial, Rodrigo Alberto Bueno se formó dentro de la escena musical del género cuartetero y, como dato de color, su primera aparición en un recital fue precisamente a los dos años, en el programa “Fiesta de cuarteto” en el que se encontraba como protagonista especial de esa jornada un amigo de la familia, Carlos “La Mona” Jiménez. A todo esto, Pichín, reparando en las dotes naturales de artista que empezaban a manifestarse en su hijo, evaluó y le posibilitó que grabara una placa de canciones infantiles que se tituló “Disco Baby”. En tanto, durante su preadolescencia, participó con el emblemático grupo Chébere y, al poco tiempo, decidió dejar la escuela secundaria.
Luego realizó con éxito una audición para el grupo Manto Negro, circunstancia que le permitió compartir una serie de actuaciones. Sin embargo, los cinco años siguientes se desenvuelven sin grandes expectativas para el joven cantante, situación que lo desanimó bastante en cuanto a su futuro profesional. Entonces, su padre, ni corto ni perezoso, entiende que es un gran momento para probar suerte en la gran mole de cemento: Buenos Aires. Su primera producción fue “La foto de tu cuerpo” y el siguiente disco, “Aprendiendo a vivir”; en tanto, tendría una presentación que iba a marcar la trayectoria que iba a venir. Su show, entonces, en la discoteca Fantástico Bailable, a metros de Plaza Once, fue su primera carta de presentación ante el público porteño, generándose, a partir de ese momento, un vínculo afectivo con su gente y que se iba a mantener incólume a través del tiempo y la distancia.
Crónica con ritmo
Precisamente por esos días, en la previa del recital en Fantástico Bailable, Rodrigo, acompañado de sus padres, Pichín y Beatriz, y de su hermano, un pequeño Ulises (el continuador de su legado musical), se dan cita en el edificio del Diario Crónica, ubicado en Azopardo y Garay, para una nota que le iban a realizar en el quinto piso, redacción del diario, para una de las publicaciones de mayor venta de la empresa. Nos referimos puntualmente a “Crónica con ritmo”.
Con la mirada punzante de sus dos editoras, Marita Otero y Silvia Rojas, un joven y atractivo cantante, de ojos verdes y pelo largo con rulos, iba a dar registro de su inminente desembarco en la gran ciudad. Sin embargo, Pichín, su padre, es el que tiene mayor incidencia en el relato, el que aporta mayores detalles de este acontecimiento que aglutinaba a toda la familia. Rodrigo, en tanto, por momentos, parece abstraído, alejado de toda realidad circundante.
Es más, su mirada parece que apunta a la lejanía y da la sensación de perderse en la postal de esos grandes ventanales de aquella redacción. Y, a su vez, esa mirada penetra los ventanales y escruta el manto gris y oscuro de aquel no tan lejano río. Rodrigo interviene, después, en la charla, pero es cauto; apenas las palabras precisas, una timidez acentuada se apodera de él en todo momento; sin embargo, todo su pensamiento y atención van a estar centrados en su inminente debut en Fantástico. A todo esto, al día siguiente, la producción fotográfica se va a realizar en la plaza del Congreso, muy cerquita del hotel que ocupaban Rodrigo y familia, en Callao y Sarmiento. Durante un pasaje de la charla mantenida con “Crónica con ritmo”, Pichín va a alertar sobre un detalle profundamente intrigante y significativo en la carrera de Rodrigo y vinculante con su trágico final.
Ese infierno tan temido
Precisamente ese detalle al que hacía referencia Pichín estaba referido a una de las causas del desembarco de Rodrigo en Buenos Aires. Puntalmente, el padre del Potro alertó sobre la acción que había ejercido en Córdoba, contra Rodrigo, una supuesta “mafia bailantera”. ¿Oscuro presagio del estigma que iba a acompañar al cantante hasta sus días finales? Ya instalado con mucha fuerza en el pentagrama musical, grabó el disco que se denominó “Sabroso” y, luego, tras cambiar de compañía discográfica, es tentado para transitar la salsa y el merengue; no obstante, el cuarteto será su vocación insoslayable y así, en poco tiempo, se producirá la salida de uno de sus grandes éxitos grandes: “Lo mejor del amor”, un enorme hit radial y después hará su aparición “La leyenda continúa”, logrando obtener por esta producción el disco de Oro.
La enorme ascendencia de Rodrigo no cesa: permanentes giras en todo el país y alrededor de 25 presentaciones semanales en el Gran Buenos Aires. Entonces, los éxitos del intérprete no paran de arremeter con todo, y a esto se le suma su recorrido por diferentes ciclos televisivos, donde expone, cada día con mayor fuerza, su enorme caudal de simpatía y carisma. De esta manera, se dará cita un enorme recital en el teatro Astral, de la calle Corrientes, y luego nada más ni nada menos que 13 imponentes actuaciones en el Luna Park. En total, fueron 82.200 personas las que lo vieron cantar en un histórico ámbito del boxeo argentino. Precisamente, Rodrigo fue el mentor de esos shows y para darle sello de fuego sagrado se tiñó el pelo de rojo y se presentó vestido de boxeador. Aquel abril del 2000 fue, en definitiva, una majestuosa, inolvidable y misteriosa despedida del cantante. Despedida que iba a ser, prematura y tempranamente, a los 27 años.
Su hermano
Ulises Mauro Bueno (34) se ha convertido en una figura, también, excluyente de la movida tropical y, en este sentido, ha aportado desde la continuidad de un legado, pero con sello propio, una enorme ascendencia popular que se ve reflejada en cada uno de los recitales que lleva a cabo por todo el país. Lleva editados alrededor de 20 álbumes. Entre sus canciones más destacadas, figuran “Amante tú, amante él”, “Sin miedo a nada”, “Ojalá”, “Dale vieja dale”, “Intento”, “Gabriela”, “Soy”, “Ahora mírame”, “Qué será”, “Las alas de mi amante”, “Como te atreves a volver”, “Cuando quieras quiero”, “Infiel” y “La mano de Dios”.
La película
Con la dirección de Lorena Muñoz, en 2018 se conoció la película ficcional “El Potro, lo mejor del amor”, sobre la vida de Rodrigo y que contó con los aportes protagónicos de Jimena Barón, Malena Sánchez y Daniel Aráoz. El rol principal estuvo centrado en Rodrigo Romero, un joven que se ganaba la vida como obrero de la construcción y que, luego, de participar en un casting para dicho filme, fue elegido para llevar adelante la enorme responsabilidad de plasmar en cuerpo y alma al cantante.
Inolvidable tributo a Diego
“La mano de Dios”, esa canción que inmortalizó Rodrigo en homenaje a Diego Maradona, hace referencia a uno de los goles más famosos del mundo, convertido por Diego, precisamente con la mano, frente a Inglaterra en el Mundial de México 1986. “En una villa nació, fue deseo de Dios, crecer y sobrevivir a la humilde expresión, enfrentar la adversidad con afán de ganarse a cada paso la vida”, transitan, de esta manera, las primeras letras. Cabe recordar que el compositor de este tema musical es Alejandro Romero, un autor argentino que plasmó de manera imprevista esta canción para el famoso cantante cordobés. Eran los principios del año 2000 y el músico estaba dedicado al mundo del pop, entonces su hermana Alejandra Romero, que también es cantante, empezó a salir con Rodrigo y tuvieron la oportunidad de conocerse, lo que dio lugar a esta fantástica historia.
Las damas del ídolo
Muchas mujeres pasaron por su corazón, pero entre la lista de famosas hay que mencionar:
Marixa Balli. Se conocieron en 1992 cuando Marixa vivía una gran etapa en el mundo de la farándula. Grabaron el videoclip “La chica del ascensor” y tuvieron un romance durante casi cuatro años.
Graciela Alfano. Se vieron, por primera vez, en el momento de realizar ambos una gran producción para la revista Gente y Graciela estaba aún de novia con Matías Alé. La nota salió publicada en abril de 2000 y se tituló “El potro y la potra”. El enamoramiento, tal como contó la modelo muchos años después, fue fulminante y “pegó onda de entrada”.
Alejandra Romero. La cantante que conoció durante una de las crisis que Rodrigo tuvo con Patricia Pacheco. Alejandra cantó, a modo de figura invitada, durante el desarrollo de aquellos inolvidables recitales en el Luna Park y transitó con el cantante una relación de 8 meses.
Patricia Pacheco. La madre de su hijo Ramiro. Cuando se pusieron de novios, Rodrigo tenía 23 y Patricia 20 años. Al poco tiempo de comenzar esta relación, Patricia quedó embarazada.
¿Mitos? A Carmen Barbieri y Marcela Tinayre se las vinculó en supuestos affaires sentimentales con el cantante.



