Juan Campodónico lanza "Todo esto tampoco soy yo", su primer disco bajo su nombre
El fundador de Bajofondo y Campo presenta un álbum personal e integrador, donde confluyen todas sus vetas musicales y colaboran artistas como Jorge Drexler, Sebastián Teysera y Zeballos.
La música de Juan Campodónico lleva años cautivando a públicos de distintas latitudes. Su sello creativo se desplegó en proyectos tan diversos como el colectivo Bajofondo —que fundó junto a Gustavo Santaolalla. A eso se suma una reconocida trayectoria como productor de artistas como Jorge Drexler, Cuarteto de Nos, Zoe Gotusso, No Te Va Gustar o Kevin Johansen, entre muchos otros. Meses atrás, el artista visitó los estudios de El Canal de la Música, donde ya había adelantado que estaba trabajando en este nuevo disco.
Ahora, por primera vez, Juan decide firmar un trabajo con su propio nombre. Su nuevo disco, titulado “Todo esto tampoco soy yo”, es un retrato cercano en el que confluyen los universos sonoros que antes aparecían repartidos en distintos proyectos.
El título del álbum admite varias lecturas: un guiño filosófico, una búsqueda de lo esencial y también un gesto colectivo. No se trata de un disco “solista” en sentido estricto, sino de un trabajo de autor que abre espacio al diálogo con otros. Así lo reflejan las colaboraciones con Jorge Drexler, Sebastián Teysera, Eli Almic, Josean Log, Zeballos y Cami Rodríguez, que aportan miradas diversas a una obra que trasciende géneros.
En lo musical, el álbum propone un recorrido amplio: desde la mezcla entre indie pop y raíces latinoamericanas en “Frik”, al pulso brasileño de “La duda”; las distintas visiones del candombe en “Milongueado” y “Presentimiento”; la veta electrónica en “Onda Expansiva” y “Romántico”; los climas cinemáticos de “Milo” y las experimentaciones de “El Pinar” o “De un fulgor a otro”.
Con este nuevo material, Campodónico se corre del vidrio del estudio para ponerse frente a cámara. “Todo esto tampoco soy yo” refleja su trayectoria pero también abre un nuevo capítulo, en el que escuchamos lo que siempre estuvo ahí y al mismo tiempo descubrimos una voz distinta, más íntima y directa.




