Irán abandona Estados Unidos y muda su base del Mundial 2026 a México

La selección asiática cambió su campamento de Arizona a Tijuana tras recibir el aval de FIFA. La tensión política con Estados Unidos y las dificultades para obtener visas encendieron las alarmas a semanas del torneo.

A poco menos de un mes para el comienzo del Mundial 2026, Irán tomó una decisión inesperada que ya genera fuerte repercusión internacional: la selección asiática trasladará su base de operaciones desde Estados Unidos hacia México para evitar posibles complicaciones migratorias y de seguridad durante el torneo.

La medida fue confirmada por Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol, quien explicó que el equipo finalmente se instalará en Tijuana, ciudad ubicada en la frontera entre México y Estados Unidos. El cambio recibió la aprobación de la FIFA luego de semanas de incertidumbre alrededor de la participación iraní en la Copa del Mundo.

Inicialmente, la selección persa tenía previsto concentrarse en Arizona, pero la situación política entre ambos países terminó modificando los planes. Según reconocieron autoridades iraníes, jugadores y miembros del cuerpo técnico todavía no habían recibido las visas estadounidenses a pocas semanas del inicio del certamen.

La preocupación aumentó después de distintas declaraciones vinculadas al contexto político en Estados Unidos y a las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump. Desde Irán incluso solicitaron garantías especiales de seguridad y trato para toda la delegación durante el Mundial.

Ante este escenario, la federación iraní decidió mover toda su logística a Baja California, desde donde viajará a los partidos que disputará en territorio estadounidense. "La distancia con Los Ángeles es de apenas 55 minutos de vuelo", explicó Taj al justificar la elección de Tijuana como nueva sede de concentración.

Irán integrará el Grupo G y debutará el 15 de junio frente a Nueva Zelanda en Los Ángeles. Luego jugará contra Bélgica el 21 de junio y cerrará la fase de grupos ante Egipto el 26 de junio en Seattle.

El caso se convirtió en una de las situaciones políticas más delicadas alrededor del Mundial 2026, una competencia que por primera vez será organizada en conjunto por Estados Unidos, México y Canadá.

Además del impacto deportivo, el episodio volvió a poner el foco sobre los enormes desafíos logísticos del próximo Mundial. Con sedes repartidas en tres países y millones de fanáticos movilizándose entre ciudades y fronteras, cualquier cambio de último momento altera viajes, hospedajes, operativos de seguridad y planificación general del torneo.