EN LA PELEA

Independiente fue mucho más que los suplentes de Lanús y, a medida que suma puntos, se ilusiona

El Diablo revirtió los silbidos de hace dos semanas y se fue ovacionado por su gente, que sueña gracias al invicto de cinco fechas. Venció al Grana, se colocó segundo en su zona y sueña con quebrar la fatídica racha de más de dos décadas sin vueltas olímpicas locales.

Ignacio Bregliano
Ignacio Bregliano

Por más que Lanús haya jugado con una formación plagada de suplentes por la proximidad del cruce por la Recopa Sudamericana ante Flamengo, quién le frena el embale que trae Independiente y que ilusiona a su gente. 

Con un inapelable 2 a 0, por los golazos internacionales del uruguayo Abaldo y el paraguayo Ávalos, el Rojo se cargó al Granate, se colocó segundo en su zona (a una unidad de Vélez, que juega con Defensa y Justicia en Varela) y sus hinchas dejaron atrás los silbidos de hace dos semanas ante Vélez por aplausos e ilusión. 

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Es que el Diablo es el único grande que solamente debe pensar en lo que ocurra fronteras para adentro y eso, quizá, pueda llegar a ser un plus en el final de una carrera que, por ahora, ha comenzado bien. Los de Gustavo Quinteros metieron su segundo triunfo en fila, continúan invictos en este Torneo Apertura 2026, y suman porotos mientras se hacen camino al andar. ¿Juega bien? No. ¿Brilla? Tampoco, pero le alcanza. 

INDEPENDIENTE VS. LANÚS, UN PARTIDO CON MUCHO FERVOR

El Rojo de Gustavo Quinteros presentó una formación con un 4-3-3 bien marcado, con los mismos nombres que vencieron a Platense en Vicente López. Allí, en la mitad de la cancha, Marcone parece haberle ganado la pulseada al uruguayo Fernández Cedrés, mientras que Malcorra se paró delante del citado mediocampista central y Millán. A todo esto, Cabral continúa en el banco de suplentes. 

El Granate eligió no darle mayor importancia a este cruce ante el Diablo ya que el jueves 19 jugará la primera final por la Recopa Sudamericana ante Flamengo. Es por ello que el entrenador Mauricio Pellegrino eligió utilizar solamente al arquero Losada, a Salvio y Carrera de los habituales titulares. Sin embargo y pese a los cambios de nombres, el DT apeló a su habitual 4-3-3. 

En el primer tiempo, todo fue fervor por parte de ambos equipos pero con poco fútbol y menos llegadas a los arcos. Solo avances con poquísima capacidad de lastimar al rival. En el local, lo más peligroso fueron los laterales al área (aunque nada haya pasado con ellos) y alguito (sí, con el diminutivo) que podía generar el paraguayo Ávalos. 

En tanto, en el conjunto del Sur, la apuesta era la salida rápida por los laterales y el contragolpe, pero nunca pudo hilar varios pases profundos y punzantes como para inquietar a Rodrigo Rey. 

Cuando el cotejo llegaba a los once minutos de la segunda parte, se acordaron que al fútbol se juega con arcos y en el primer tiro franco, Matías Abaldo se aprovechó de un error amateur de los defensores Granates y conviritó un golazo, totalmente fuera de contexto. El uruguayo dejó que los hombres que buscaban cerrar desesperados se pasen de largo y se molesten entre sí y cuando se quedó con el balón, abrió el pie y lo dejó parado a Losada. 

Unos minutos más tarde y luego de una conducción acertada de Marcone a lo ancho de la cancha, Millán desde el borde del área se la puso en la cabeza al paraguayo Ávalos, que dejó atónito al arquero de Lanús

Después de los dos goles del representativo local, el partido se perdió entre los desesperados cambios de Pellegrino y los gritos fervorosos de la gente. No mucho más, salvo la libertad con la que Marcone seguía manejando al equipo de Quinteros desde la mitad de la cancha. 

VÍA VAR, BIEN EXPULSADO CABRAL


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