La fuerte confesión de Adam Bareiro tras el Superclásico: el penal que quiso patear y su dardo a River
Adam Bareiro, de gran presente en Boca tras su olvidable paso por el Millonario, rompió el silencio en Luzu TV. Reveló por qué no ejecutó el penal del triunfo y cómo vivió los silbidos en el Monumental.
El Superclásico del fútbol argentino dejó mucha tela para cortar tras la victoria de Boca Juniors por 1 a 0 ante River Plate por el Torneo Apertura 2026 de la Liga Profesional , pero uno de los nombres que más ruido hizo fue el de Adam Bareiro. El delantero paraguayo, que tuvo un paso sin goles por el conjunto de Núñez durante el segundo semestre de 2024, regresó al Monumental con la camiseta xeneize y consolidó su gran presente bajo la gestión de Juan Román Riquelme.
Con cinco goles en apenas once partidos desde su llegada procedentes de Brasil, el "Zorrito" se ha convertido en una pieza inamovible del esquema ofensivo de Boca, aportando una cuota de jerarquía que el equipo necesitaba ante la racha de lesiones en el puesto de centrodelantero.
En una entrevista exclusiva con el programa "Nadie Dice Nada" de Luzu TV, Bareiro no esquivó ninguna pregunta y se refirió a la jugada clave que definió el encuentro. El atacante confesó sus intensas ganas de hacerse cargo del penal que finalmente le dio el triunfo a Boca, aunque admitió que la jerarquía de Leandro Paredes fue determinante para no intervenir.
"Tenía unas ganas de patear el penal...", confesó Bareiro sin titubear sobre la acción que definió el duelo entre Boca y River. "Pero cuando la agarró Lea no se la podía quitar", reconoció.
Según sus palabras, cuando el volante campeón del mundo tomó la pelota, entendió que no había lugar para discusiones, destacando a Paredes como un líder excepcional dentro del vestuario. Esta revelación muestra el respeto interno que impera en el plantel conducido por Claudio Úbeda y la ambición del paraguayo por seguir sumando festejos personales. "Es un líder como ninguno", sostuvo sobre el campeón del mundo.
Respecto al clima hostil que vivió en su vuelta a la cancha de River, el futbolista fue contundente al reconocer que no fue bien recibido por la parcialidad local. Bareiro naturalizó los silbidos y reproches de la hinchada millonaria, afirmando que es parte de lo que los profesionales deben enfrentar al cambiar de vereda en un clásico de tal magnitud.
Sin embargo, su enfoque se mantuvo en el éxito colectivo y en la satisfacción de haber elegido el destino correcto para su carrera. En ese sentido, reveló por primera vez que, mientras se encontraba en Fortaleza, seguía de cerca la actualidad de Boca y sentía que ese era el lugar indicado para él, especialmente ante la falta de referentes de área que sufría el club en aquel entonces.




