Sebastián Domínguez tendría las horas contadas en Vélez: el partido que podría definir su futuro
En Liniers ya se habla de fechas y de un éxamen que deberá sortear Domínguez si es que pretende seguir al frente del Fortín. Los directivos ya tendrían apuntado un nombre para sustituirlo.
“Es para vos, es para vos…”. El canto bajaba lapidario desde las tribunas del estadio de Tigre y tenía un destinatario marcado: el entrenador Sebastián Domínguez. Es que el ex panelista de TV había abandonado al Matador de Victoria en un santiamén para pasar a dirigir al campeón Vélez y la venganza, como siempre, fue terrible.
La gente de Tigre le DEDICA la goleada ante Vélez a Sebastián Domínguez.
pic.twitter.com/iwDlZ5LrQT— dataref (@dataref_ar) January 23, 2025
Transcurría la primera fecha del Apertura 2025 y los hinchas del conjunto local le daban la “bienvenida” a su ex DT. Una manera de anticiparle al joven orientador táctico de que la cuestión no iba a resultarle para nada fácil. El Fortín caía 3 a 0 en la primera fecha y Domínguez debía repensar cómo sacarle el jugo a un equipo que hacía menos de dos meses se había coronado campeón con Gustavo Quinteros en el banco.
Días más tarde llegaba el estreno como local y la función del equipo del ex defensor no fue mejor que aquella presentación en el Norte del Gran Buenos Aires. Tribunas y plateas raleadas y un campo de juego impresentable, el escenario para el intento de recomposición de un Vélez al que ya lo abordaban ciertos conflictos con algunos protagonistas. Platense, el rival de turno.
Y ante el Marrón, pero en casa, se vio la peor versión de Sebastián. Sus dirigidos cayeron por 1 a 0 y el líder del grupo se mostró desbordado por la situación: en el final de una tensa jornada ninguneó a sus colegas de Tense y enloqueció contra el árbitro Andrés Merlos. ¿La resultante de tamaño escándalo? Fue sancionado por la AFA y es por eso que en la tercera fecha ante Instituto, las órdenes las impartió desde un palco del estadio de Alta Córdoba.
Más allá de esta anomalía, Vélez volvió a perder. Cayó 2 a 0 ante La Gloria y la imagen que dejó fue muy pálida. Tres partidos jugados, hasta este entonces, cero puntos. Seis goles en contra, ninguna a favor. Combo letal para el elenco de Liniers pero, sobre todo, para su fusible: Seba Domínguez.
Es que con la soga al cuello, ahora los plazos se acortan. Los resultados en el fútbol son tiranos (como algunos que opinan de la materia) e impulsan a que los dirigentes descuelguen lentamente el viejo póster y hasta se animen a hablar con algún representante o, directamente, con algún reemplazante para el actual entrenador.
El que durante estas semanas de trabajo tuvo que lidiar con un sinfín de contratiempos: la ida de Claudio Aquino, aquella fractura de Joaquín Garcia (en la primera fecha), la venta de de Valentín Gómez y Christian Ordóñez, el desplante de Mateo Pellegrino y su negativa a jugar, las lesiones de Agustín Lagos e Imanol Machuca… Y que sigan las firmas en un grupo que -curiosamente- estaba ensamblado y que, dentro del campo de juego, interactuaba de memoria.
Ahora, la cosa para Domínguez pasa por ganarle a San Lorenzo. Justo al Ciclón, con todo lo que significa en la historia moderna de Vélez. Será el manotazo de ahogado necesario que deberá pegar el DT si es que quiere mantenerse al frente del representativo de un club por el que se mostró muy predispuesto para dirigirlo. Una institución que lo vio triunfar cuando jugador y que ahora lo observa dando sus primeros palotes como DT pero sin tiza para escribir en el pizarrón, como cuando la sabía lunga desde una silla de un estudio de televisión.




