Adabel Guerrero: "Tuve una infancia un poco complicada, con una famila disruptiva"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Si bien mi mamá tenía problemas, también fue la persona que me hizo fuerte. Me parece que son enseñanzas muy poderosas cuando uno es chico que no te digan lo que tenés que hacer", expresa la bailarina, actriz y coach a DiarioShow.com.
"De muy chica me gustaba mucho la naturaleza. Vivíamos en una zona de Ringuelet en la que había bastante campo y la casa de mi abuela tenía árboles. Lo mismo cuando estábamos con mi mamá en City Bell, también había mucho campo. Me gustaba mucho treparme a los árboles. Agarrábamos una mochila con mi hermano y mis primos y nos íbamos de campamento, era bastante varonera", revela Adabel Guerrero ante la consulta de DiarioShow.com.
Luego, prosigue: "Me gustaba mucho estar en el fondo de mi casa y armar terrarios con hormigas. Sino armaba fuentes de agua con las plantas, siempre fui muy conectada con la naturaleza. O jugaba al tinenti, que era un juego con cinco piedritas. Mis juegos y mis juguetes eran muy tranqui, no teníamos dinero con la situación de mi mamá para comprar grandes cosas. Me arreglaba mucho con la naturaleza, haciendo algo con los palitos, con las piedritas o con las hormigas, siempre fui muy imaginativa y muy creativa".
No fueron para nada sencillos los primeros años de la bailarina que con el paso del tiempo construyó una carrera que hoy también la tiene cumpliendo roles de actriz y al frente de Alas, un proyecto propio en el que trata de ayudar como mentora a través del coaching a quienes están actualmente recorriendo el camino que ella ya recorrió.
"Tuve una infancia un poco complicada, con una madre con problemas de alcohol y una familia bastante disruptiva. Aunque uno naturaliza, entre comillas, algunas situaciones porque son lo que les tocó vivir, a la distancia, cuando veo a mi hija y busco a diario darle la mejor infancia que pueda tener, noto lo disfuncional que fue mi familia, mi situación y mi infancia", revela al hablar sobre esa niña que pasó por varios barrios de La Plata, mudándose de la casa materna a la de su abuela o la de sus tías en función de lo que iba pasando con su mamá.
Aunque prefiere no ir a la capital bonaerense porque volver a esa geografía de su niñez no le trae buenos recuerdos, no hay rencor en Adabel a la hora de mirar ese pasado que atravesó: "Si bien mi mamá tenía todos estos problemas, también fue la persona que me hizo fuerte. Me parece que son enseñanzas muy poderosas cuando uno es chico que no te digan lo que tenés que hacer. No era un ejemplo, pero sí me inculcó mucho tener disciplina y responsabilidad en cada una de las decisiones que yo tomara".
"Y esa disciplina se vio en lo que fue la danza clásica. Desde los ocho años hasta los 18 años bailé clásico, soy profesora de danza clásica y expresión corporal, que es una carrera terciaria. Ella me enseñó a ser disciplinada, no con el ejemplo, reitero, pero también fue importante la enseñanza de inculcarme esto de dar lo mejor y de no competir con los demás, sino conmigo misma. Era una excelente madre y yo la amaba con toda mi alma. Aunque después tuvo muchos momentos de ausencia por su enfermedad, no la culpo y sí le agradezco que lo intentó", cuenta.
El baile fue y sigue siendo fundamental en la vida de Guerrero. "Empecé a los ocho años y no paré nunca, salvo en una oportunidad en que sentí que no quería bailar más porque estaba harta de estar acomplejada con mi cuerpo. Como bailarina clásica mi cuerpo no era el ideal, entonces tenía muchos problemas de aceptación y de alimentación, por lo que dejé de bailar un año y me anoté en la Facultad de Psicología. Pero, bueno, como al tiempo sentí que no podía vivir sin estar en un escenario, empecé a probar suerte en Buenos Aires, alejándome de la danza clásica e intentando con comedias musicales y otras cosas y así fue como comenzó mi carrera artística", enumera.
El presente tiene a Adabel muy activa, complementando su rol de madre con el de artista por partida doble, ya que a su trabajo desde hace cinco años en "Sex, el show", la pieza de José María Muscari que se presenta de jueves a sábado en Gorriti Art Center, le sumó hace unas semanas su participación en "Familia equivocada", una comedia dramática con la que sube a escena cada domingo en el Teatro El Tinglado. También aguarda por el estreno de "En el barro", el spin-off de "El Marginal" en el que estará en la segunda temporada, y ya se la puede ver en las series biográficas de Guillermo Coppola y Cris Miró.
"Después de los 40 años me volqué a ser coach de todo lo que estudié a lo largo de los años y lo que apliqué en mí para cambiar mi realidad, ahora lo aplico en mis alumnas. Siento que haberme podido encontrar de chica con mi propósito, con lo que me apasionaba y con lo que le daba sentido a levantarme cada mañana me salvó la vida", cierra.



