FARÁNDULA

La opinión de Luis Ventura: Diego Maradona y el juicio de la buena pipa

TE LO DICE ÉL. Un nuevo comienzo tras el escándalo. El juicio por la muerte del ídolo vuelve a escena entre polémicas, dudas y decisiones que siguen generando ruido.

No dejo de escuchar que en el juicio de Diego Armando Maradona debe hacerse justicia. Pero cuando empezamos a analizar qué significa realmente, muchas veces no aceptamos las leyes que rigen en nuestro país y buscamos culpables donde no los hay.

Con una mano en el corazón, vale preguntarse quién o quiénes son los responsables de la muerte del máximo ídolo del fútbol argentino, el popular "El Pelusa".

La letra fría del diagnóstico del deceso indica: "Infarto por insuficiencia cardíaca". Un cuadro que, según se expuso, no fue advertido al momento de la externación, un mes antes de su fallecimiento. Esto ocurrió tras la intervención quirúrgica que el ex campeón del mundo recibió poco antes del alta médica, en una operación firmada por el doctor Leopoldo Luque, aunque el procedimiento habría sido realizado por otro neurocirujano, el mismo que operó a Cristina Fernández de Kirchner.

La evaluación de los profesionales de la salud indicaba que Maradona debía ser trasladado a un centro especializado en adicciones para tratar su alcoholismo, una problemática conocida por su entorno. Sin embargo, para no contradecir la voluntad del paciente, que quería ir a una vivienda particular, se aceptó esa decisión. Así llegó al barrio privado San Andrés, en Tigre, donde el 25 de noviembre de 2020 murió en soledad.

Leopoldo Luque.
Leopoldo Luque.

A partir de ese momento comenzaron los cruces judiciales, denuncias, acusaciones y teorías que mezclaron peritajes médicos con cuestiones económicas y movimientos financieros que poco tenían que ver con las causas del fallecimiento.

En ese contexto, también generó polémica la intervención de la ex jueza Julieta Makintach, quien permitió la presencia de una producción audiovisual durante el proceso, registrando momentos sensibles del juicio.

Tras semanas marcadas por irregularidades y cuestionamientos, el proceso se reanudó. Entre los puntos más graves, se mencionó que el cuerpo no habría aportado los elementos necesarios para determinar con precisión la causa de la muerte, algo central para el Tribunal. La gran incógnita sigue abierta: ¿se logrará esclarecer lo ocurrido y estar a la altura de la justicia que el caso exige? Ojalá que sí. ¡Te lo digo yo!

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